El régimen iraní renuncia al diálogo y reprime con dureza la protestas
Consciente de la gravedad de la situación y a pesar de la autocrítica del presidente Pezheskián, el régimen iraní ha optado por emplearse con toda dureza a fin de contener una protesta que supera ya los diez días. Al menos 36 personas, entre ellas dos miembros de las fuerzas de seguridad, han muerto en las concentraciones registradas en las calles de las ciudades iraníes desde que comenzara la revuelta, que se inició como una huelga de comerciantes del Gran Bazar de Teherán, pero que ha adquirido el carácter de impugnación general del régimen apoyada en gran medida por los jóvenes.
Al cumplirse los diez días de protestas, volvió a haber huelgas de comerciantes y marchas en ciudades de todo el territorio iraní, entre ellas Tabriz, Qazvín, Kermanshah, Kermán, Shiraz, Falavarján y Bandar Abbas. La zona cero de la revuelta contra las autoridades de la República Islámica, el Gran Bazar de la capital, volvió a ser escenario de nutridas concentraciones en las últimas horas.
También en Teherán el dispositivo de seguridad se extendió a otros lugares como el hospital Sina o el centro comercial Plasco. Como ha ocurrido desde el principio de la crisis, las autoridades han venido practicando detenciones a gran escala y utilizando fuego y gases lacrimógenos contra los manifestantes. Además de los 36 muertos, más de 2.000 personas han sido detenidas en operaciones practicadas en 92 ciudades y 285 puntos del país, según el balance de distintas organizaciones en defensa de los derechos humanos recogidos por el medio digital opositor Iran International.
Como en jornadas anteriores, los manifestantes corearon eslóganes contra la República Islámica y su jefe del Estado, el ayatolá Alí Jamenei, de 86 años, y favorables al príncipe heredero iraní Reza Pahlavi, el hijo del último sha de Irán, muy activo en su papel de autoproclamado líder -desde su exilio estadounidense- de la revuelta. También profirieron cánticos favorables al presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
"No dejes que nos maten"
"No dejes que nos maten", fue uno de los eslóganes dirigidos a un mandatario estadounidense que ha advertido a las autoridades de la República Islámica de que intervendrá violentamente si las fuerzas de seguridad "siguen matando manifestantes". Además, en ciudades como Qazvín, situada al noroeste de Teherán, los manifestantes pidieron a los propios agentes que deserten y se pasen a las filas de la revuelta.
A pesar de que por el momento Washington evita dar un ultimátum al régimen de los mulás, lo ocurrido en Venezuela el pasado fin de semana y el precedente de la operación militar israelo-estadounidense de junio pasado -en apenas doce días la inteligencia y las fuerzas israelíes acabaron con la élite científica y la cúpula de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria y procuraron daños severos a la infraestructura militar- invitan a pensar que las fuerzas estadounidenses podrían estar preparando una acción violenta en suelo iraní en las próximas horas o días.
No parece, con todo, por ahora que la protesta, que ha perdido algo de intensidad en las dos últimas jornadas en medio del recrudecimiento de la acción policial, esté en condiciones de poner en peligro existencial a la República Islámica a pesar del agotamiento ideológico y de gestión del régimen. El efecto conjunto de las sanciones, la subida de precios continuada y los problemas de suministro eléctrico y de agua ha sido la gota que ha colmado el vaso de la paciencia de la población iraní, coincidiendo con la llegada del invierno y el final de año.
En una de las últimas tentativas por evitar el divorcio completo con la República Islámica, este miércoles, el presidente Mahmud Pezheskián, la voz moderada del régimen, ordenaba a las fuerzas de seguridad que no actúen contra manifestantes pacíficos con el objetivo de contener la furia de la población, aunque sí que lo hagan -como había hecho en la víspera el ayatolá Jamenei- contra los implicados en "disturbios". "Los que toman las armas y portan machetes, cuchillos y otro tipo de armamento son alborotadores. Los manifestantes y los alborotadores son grupos diferentes", aseveraba el vicepresidente Mohamad Yafar Gaempaná.
El ejército sirio bombardea los barrios kurdos de Alepo
El enfrentamiento entre el Ejército sirio y las prokurdas Fuerzas Democráticas Sirias, incapaces de pactar un acuerdo para la integración de los segundos en las nuevas fuerzas armadas nacionales, alcanzó en Alepo su momento más crítico desde el cambio de régimen. Después de los combates del martes -que se saldaron con la muerte de nueve personas-, Damasco anunció que los dos barrios de la ciudad del norte de Siria de mayoría kurda -Sheij Maqsud y Ashrafiyé- son "objetivos militares legítimos". Tras abrir corredores humanitarios, evacuar a la población y denunciar las “numerosas masacres contra civiles” de las FDS, el ejército regular sirio inició en la tarde de los bombardeos sobre ambos distritos.