Cuando ETA quería asesinar hasta a los que acudían a homenajear a sus fallecidos
El asesinato del concejal del Partido Popular en Zarauz, José Ignacio Iruretagoyena Larrañaga, tuvo unos tintes especialmente dramáticos incluso en uno de los aniversarios de su muerte, cuando ETA intento hacer estallar una potente bomba colocada junto a su tumba para cabar con la vida de los que se reunieron allí para rendirle homenaje. A los terroristas les falló el telemando de activación y tuvieron que ser los especialistas de la Ertzaintza los que detonaran el artefacto; los huesos de varios sepultados quedaron esparcidos por el suelo. En el pleno de condena de este acto criminal, su hermana les dijo a los representantes de Herri Batasuna: "no tenéis vergüenza, no sois más que unos asesinos". Itruretagoyena era euskaldún (vascoparlante) y muy amigo de Gregorio Ordóñez. Uno de sus asesinos, el mismo. Francisco García Gaztelu, "Txapote".
El concejal circulaba circulaba en su vehículo junto a dos colegios cuando explotó una bomba-lapa que los terroristas habían colocado en los bajos de su coche. La víctima, de 35, casado con María José Imaz y padre de dos niños, Mikel, de cuatro años, y Eneko, de ocho meses.
Además de realizar sus tareas como edil, trabajaba en una empresa familiar de maderas. Allí se dirigía, después de desayunar en un bar, cuando el artefacto estalló hacia las 8:00 horas. Su padre, Cándido Iruretagoyena, había sido concejal del PP en la
legislatura anterior. Ambos eran madereros. José Ignacio estudió el Bachillerato en el colegio La Salle y después comenzó a trabajar en el negocio familiar de maderas creadopor su padre hacía más de cincuenta años. El edil había renunciado a
llevar protección policial pese a las amenazas y atentados que sufrían los cargos públicos del Partido Popular. La víctima había sido designada representante del PP en el Patronato de Euskera del Ayuntamiento de San Sebastián.
Su admiración por Ordóñez le había llevado a reforzar su compromiso con la política con la intención de hacer cumplir una de sus aspiraciones: lograr que los simpatizantes con los que el Partido Popular contaba en muchos pueblos vascos pudieran tener a sus representantes en los ayuntamientos. Con la muerte de Iruretagoyena cuatro eran los concejales del PP que habían muerto como consecuencia de acciones terroristas desde 1995.
En enero de 2001, durante un homenaje a José Antonio Iruretagoyena celebrado en el cementerio de Zarautz, la organización terrorista ETA intentó perpetrar una matanza al colocar una bomba junto a la tumba del concejal asesinado. Un fallo en el mando a distancia evitó que la bomba estallara. Los terroristas habían escondido en una maceta cuatro kilos de explosivos y abundante metralla que habrían causado la muerte de quienes se habían reunido para recordar al edil asesinado.
La explosión controlada de la bomba que llevaron a cabo artificieros de la Policía Autonómica vasca fue de tal magnitud que provocó importantes daños, llegando incluso a dejar al descubierto huesos de los fallecidos sepultados en las inmediaciones del lugar.
En junio de 2006 la Audiencia Nacional condenó a Gregorio Escudero a 42 años de prisión por el asesinato del concejal popular, tras demostrar que había facilitado la información que permitió perpetrar elatentado. En diciembre de 2009 tambien se condenó a los terroristas Javier García Gaztelu e Irantzu Gallastegi Sudupe a 46 años de reclusión
por este mismo crimen. (Con información de Vidas Rotas).