Un influencer es detenido en Londres tras sacar un arma de juguete y simular disparos frente al Big Ben durante un directo
Londres vivió una escena tan surrealista como preocupante cuando el streamer Krimoe Klips, conocido por sus transmisiones en Twitch, fue detenido por la Policía Metropolitana después de exhibir un arma de juguete y simular disparos en plena vía pública, a escasos metros del Big Ben y del Parlamento británico.
El episodio, transmitido en directo, terminó con 12 personas arrestadas y un intenso debate sobre los límites del contenido viral.
El incidente ocurrió cerca del Puente de Westminster, poco antes de las 23:00. Durante el directo, Krimoe, que acumula decenas de miles de seguidores en Twitch e Instagram, mostró una pistola de imitación mientras imitaba a raperos estadounidenses y pronunciaba frases como “bang, bang, bang”.
El arma pasó de mano en mano entre los participantes, todos visibles para peatones, turistas y vehículos que circulaban por una de las zonas más vigiladas del país.
La policía actuó en segundos ante la presencia del arma falsa y abrió una investigación por posesión de un objeto imitación en un área de alta seguridad
La reacción policial fue inmediata. Varias patrullas rodearon al grupo, ordenaron a los presentes levantar las manos y procedieron a esposarlos uno por uno. Según las autoridades, los detenidos quedaron bajo sospecha de posesión de un arma de imitación en un lugar público, un delito que se toma especialmente en serio en áreas consideradas de alta sensibilidad.
En un comunicado oficial, la Policía Metropolitana explicó que recibió avisos a las 22:50 sobre “un grupo de hombres portando un arma de fuego”. Tras verificar que se trataba de una pistola falsa, todos fueron puestos en libertad bajo fianza mientras continúa la investigación.
El propio Krimoe publicó después el video completo en YouTube bajo el título “Me convertí en un YN y me arrestaron”, aclarando que todo el material incluía armas de utilería y que no había intención de causar alarma. Sin embargo, la explicación no frenó la ola de críticas en redes sociales, donde muchos usuarios calificaron la acción de “irresponsable”, “peligrosa” y “una búsqueda desesperada de atención”.
El caso ha reabierto el debate sobre la responsabilidad de los creadores de contenido cuando realizan performances en espacios públicos, especialmente en lugares con antecedentes de atentados como Westminster, donde las medidas de seguridad se mantienen en niveles elevados desde 2017.
Krimoe, que en entrevistas previas había reconocido su interés por “hacer ruido” en redes, enfrenta ahora un escrutinio mayor sobre los límites entre entretenimiento, provocación y riesgo público. Mientras tanto, la policía recuerda que incluso las armas falsas pueden desencadenar operativos reales, con consecuencias legales y de seguridad para todos los implicados.