Indignación médica por la pésima gestión y la falta de transparencia de Sanidad en el examen MIR
A pocos días de la fecha prevista para el examen MIR, fijada para el próximo 24 de enero, el proceso atraviesa una de las mayores crisis de credibilidad de su historia. Retrasos acumulados, incumplimientos de plazos, fallos informáticos, reducción de sedes, opacidad en los datos y dudas sobre la propia validez del procedimiento han colocado al Ministerio de Sanidad de Mónica García en el centro de una fuerte crítica por parte de médicos, expertos en planificación sanitaria y representantes políticos. La preocupación no se limita al impacto inmediato sobre los más de 34.000 aspirantes, sino que se extiende a la planificación futura del Sistema Nacional de Salud.
Las irregularidades comenzaron desde el inicio de la convocatoria. La Orden SND/928/2025 del 14 de agosto de 2025, que regula la oferta de plazas de Formación Sanitaria Especializada, establecía unos plazos claros para la publicación de listados y la constitución de los órganos responsables del proceso, plazos que no se han cumplido. El listado de admitidos y no admitidos se publicó fuera de tiempo, el periodo de reclamaciones coincide con las fechas navideñas y la comisión calificadora no se constituyó cuando correspondía (después de hacer públicas las listas definitivas). Es más, pese a haberse comprometido el Ministerio a publicar las listas definitivas de candidatos al MIR el pasado día 7 de enero, la fecha ha sido trasladada al día 15,diez días antes del examen A ello se suma la reducción de sedes de examen respecto a convocatorias anteriores, algunas de las cuales no se han recuperado, limitando las opciones de los aspirantes.
El propio desarrollo administrativo del proceso ha estado marcado por fallos informáticos reiterados. Miles de aspirantes denuncian errores en la valoración de sus expedientes académicos y dificultades para subsanarlos dentro de los plazos establecidos. Según estimaciones de colectivos profesionales, alrededor de 10.000 aspirantes aseguran que su baremo ha sido evaluado de forma incorrecta. En paralelo, se ha reducido de manera significativa el número de colaboradores encargados de elaborar el examen, lo que ha provocado dimisiones dentro de la comisión y ha generado dudas sobre la diversidad y calidad de las preguntas. Este cúmulo de problemas ha desembocado en un clima de incertidumbre generalizada. No está claro si todas las reclamaciones podrán resolverse a tiempo ni si el examen podrá celebrarse en la fecha prevista sin comprometer las garantías del proceso.
En este contexto, el doctor Víctor Pedrera secretario general de la CESM, considera que lo ocurrido no puede explicarse como una sucesión de errores aislados sino que «son la continuación de una cadena de decisiones erróneas que comenzó con este Gobierno», afirma. Para Pedrera, uno de los precedentes más claros fue, en tiempos de la pandemia, la imposición de la elección telemática de plazas MIR, un sistema que generó un rechazo unánime entre los médicos y que tuvo que ser cancelado. «Los profesionales exigían una elección en tiempo real, transparente y con información clara sobre las plazas disponibles», recuerda. «Este Gobierno demuestra una preocupante actitud persecutoria hacia los médicos. Lo ocurrido ahora con el MIR pone de manifiesto no solo una mala gestión por parte del Ministerio, sino una forma de actuar que convierte en problema todo aquello que toca».
Otro de los puntos críticos es la situación de los examinadores. «Resulta especialmente grave que a los examinadores de una prueba nacional tan trascendental se les paguen apenas cinco euros por examen», denuncia Pedrera, en alusión a la dimisión de los comités de expertos que elaboran las pruebas del MIR, que, por cierto, siguen a la espera de cobrar por el servicio que sí realizaron antes de dimitir, «¿Cómo se va a preparar adecuadamente una prueba cuando quienes deben elaborarla no están motivados ni reconocidos?», se pregunta el doctor. A ello se suman los problemas informáticos actuales que, según él, «son constantes». «A nosotros nos llegan quejas masivas de médicos con problemas en el registro, un trámite del que depende su futuro profesional», afirma. Pedrera rechaza que la responsabilidad recaiga en los aspirantes: «Los médicos saben perfectamente cómo presentar su baremo. Que uno de cada tres expedientes presente problemas no es culpa de los aspirantes, sino de un sistema informático deficiente y de una gestión claramente negligente».
La falta de transparencia es otro de los ejes de la crítica. El médico Vicente Matas describe la convocatoria de este año como especialmente caótica. «Tenemos un Ministerio que no está a la altura de las circunstancias, ya sea por torpeza o de manera consciente», afirma. A su juicio, el incumplimiento de plazos es tan grave que «incluso podría peligrar el propio proceso MIR». Matas alerta, además, de que el Ministerio ha dejado de publicar informes fundamentales para analizar la realidad del sistema sanitario. «Cada vez hay menos transparencia en el Ministerio», lamenta. Entre los documentos ausentes destaca el informe de recirculación, que permite saber cuántos aspirantes ya son especialistas y se presentan de nuevo al MIR o cuántos renuncian a una plaza para volver a intentarlo.
«Este informe es clave para analizar la escasez real de médicos», subraya, añadiendo que todo indica que este año tampoco se publicará. Tampoco se ha hecho público el informe sobre cuántos adjudicatarios no toman posesión de su plaza o renuncian a ella. «Esta información es imprescindible para planificar correctamente las necesidades del sistema sanitario», insiste. Además, Matas critica que los listados de aprobados ya no sean públicos, ni siquiera de forma anonimizada. «Antes permitían elaborar informes estadísticos independientes; ahora eso es imposible. La transparencia brilla por su ausencia», concluye.
La polémica ha llegado también al ámbito político. Elvira Velasco, portavoz de Sanidad del Partido Popular en el Congreso y enfermera, califica la convocatoria de «absolutamente irregular» y asegura que «es la primera vez que ocurre algo así y es una auténtica vergüenza». Velasco denuncia que la orden que regula la convocatoria ha sido incumplida de forma reiterada por el propio Ministerio, para empezar, reduciendo las sedes de examen.
Para Velasco, los incumplimientos de plazos vulneran claramente los derechos de los aspirantes. «Cualquier aspirante que quiera impugnar está en su derecho, porque el Gobierno se ha saltado su propia normativa publicada en el BOE», señala. También pone en duda la viabilidad del calendario. «La fecha prevista del examen es el 24 de enero, pero sinceramente dudo que pueda celebrarse en esas condiciones», advierte.
Con más de 34.500 personas admitidas, 1.976 no admitidas y en torno a 10.000 aspirantes que aseguran que se les ha valorado incorrectamente su expediente, «¿de verdad el Ministerio cree que en diez días va a poder atender todas las reclamaciones? Es inviable», apunta. Velasco confiesa que «veo esta situación con enorme preocupación, sobre todo por la incertidumbre generada entre los aspirantes a una plaza sanitaria, que no se merecen este trato», concluye la portavoz sanitaria del Grupo Popular. «Estos fallos han provocado perjuicios muy graves. Si un médico está preparando el examen y de repente se le comunica que no puede subsanar un error, cuando ya no hay tiempo para hacerlo, el daño es evidente», sentencia el doctor Pedrera.
¿Para qué está la ministra de Sanidad?
Las críticas hacia la gestión de Mónica García no paran de crecer y parece que lo que está ocurriendo este año con el MIR es la «guinda del pastel» de la ministra, otrora médico, que desde que ocupó el cargo no ha dejado de irritar a toda la profesión. Ahora, quienes también la tienen en la diana son los que en apenas unos días se van a examinar del MIR. «Todo lo que toca este Gobierno se convierte en caos. No solo no ofertan las plazas MIR suficientes para abastecer al Sistema Nacional de Salud de profesionales, es que encima incumplen la ley y pueden provocar toda la nulidad del proceso. ¿Para qué está la ministra de Sanidad?», reflexiona la popular Carmen Fúnez. «Existe una enorme intranquilidad en torno al proceso MIR y es urgente que se regule, se normalice y se recupere la confianza en el sistema», insiste el médico Vicente Matas, para quien «la transparencia brilla por su ausencia en este Ministerio. No están ofreciendo ninguna respuesta ante esta situación, es terrible».