Cuando el compromiso joven distingue
No hubo poses estériles este martes en el municipio de San Luis, en Pinar del Río. Allí, entre el aroma natural que desprende la mundialmente famosa hoja de tabaco y el surco vueltabajero, estuvieron un grupo de jóvenes dispuestos a aportar y servirle a Cuba en estas horas que demandan mayor productividad y eficiencia.
No existe una mejor forma de saberse útil y de iniciar, en estos primeros compases del año, el proceso político Mis manos por Cuba —liderado por la Unión de Jóvenes Comunistas— que trabajando desde el aporte diario. «Es la coherencia que exige este momento particularmente complejo de nuestra historia», según destacó a Juventud Rebelde la miembro del Buró Nacional de la UJC que atiende la Esfera Ideológica, Mirthia Julia Brossard Oris.
Fue San Luis uno de los primeros puntos de la aventura que se extenderá con su misión integradora a varios rincones de la Isla. Brossard Oris destacó que el proceso está dividido en cuatro etapas fundamentales y, con él, se hace un homenaje permanente al líder histórico de la Revolución Cubana, Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, en el año de su centenario.
Con las actividades programadas se busca potenciar la participación activa, consciente y organizada de las nuevas generaciones en la aplicación del Programa de Gobierno para corregir distorsiones y reimpulsar la economía, desde las capacidades del comité de base, contribuyendo al fortalecimiento de la organización y a la movilización de los niños, adolescentes y jóvenes, explicó.
Este proceso se sustenta, además, en los objetivos y las acciones de la Estrategia para fortalecer el papel integral de la UJC, las organizaciones estudiantiles y movimientos juveniles en el presente y futuro de la Patria, que busca materializar las políticas económicas y sociales del país en correspondencia con los proyectos de los más nuevos, agregó.
Más allá del aporte en distintas aristas productivas, la iniciativa comprende también un espacio para los debates y las movilizaciones constantes desde los comités de base, justo cuando Cuba demanda de jóvenes comprometidos con el complejo momento que vivimos. Se trata de enlazar lo urgente con lo necesario, y las ideas con la fuerza productiva que nace de tanto empeño juvenil, precisó Brossard Oris.