Militares con Futuro fuerza un giro histórico en Defensa: la jornada laboral que el Ejército aún no tiene
La asociación profesional Militares con Futuro ha registrado formalmente ante el Consejo de Personal de las Fuerzas Armadas una propuesta que cuestiona de raíz el actual régimen de trabajo del personal militar. El texto, dirigido al Ministerio de Defensa, reclama una adaptación inmediata de la normativa interna para equiparar la jornada militar a la del resto de empleados públicos.
La iniciativa se apoya en un marco legal ya existente y en compromisos asumidos por la propia Administración. El eje central es la modificación de la Orden DEF/1363/2016, con el objetivo de fijar una jornada laboral de 35 horas semanales, implantar un sistema de control horario digital y regular de forma objetiva los excesos de jornada.
Una brecha laboral dentro del propio Estado
El argumento principal de la asociación parte del artículo 22.2 de la Ley Orgánica 9/2011, que vincula expresamente la jornada del personal militar a la de los funcionarios civiles de la Administración General del Estado. Con el avance del Acuerdo Marco para una Administración del Siglo XXI, la jornada de 35 horas se ha convertido en el estándar previsto para el periodo 2025-2026.
La falta de adaptación por parte de Defensa, según el documento presentado, generaría una situación de discriminación interna. Funcionarios que dependen del mismo Estado y están sujetos a obligaciones similares verían reconocidos derechos laborales distintos, con impacto directo en la retribución efectiva del personal militar.
El efecto económico de no contar las horas
Desde Militares con Futuro se subraya que la ausencia de límites efectivos a la jornada supone, en la práctica, una devaluación salarial. Las horas extraordinarias no computadas y no retribuidas elevan la carga de trabajo sin reflejo en la nómina, alterando el principio de equidad retributiva dentro del sector público.
Este escenario, advierten, se agrava en unidades operativas donde la disponibilidad permanente es la norma y no la excepción.
Europa fija el marco en tiempo de paz
El respaldo jurídico más relevante de la propuesta se encuentra en la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea. En su sentencia C-742/19, el tribunal estableció que el personal militar, cuando actúa en tiempo de paz, está sujeto a la Directiva Europea de Tiempo de Trabajo.
Esta interpretación obliga a computar como tiempo de trabajo efectivo las guardias con presencia obligatoria y aquellas en las que se exige disponibilidad inmediata. El límite general fijado por la normativa europea es de 48 horas semanales de promedio.
Guardias que hoy no cuentan
El sistema actual en las Fuerzas Armadas españolas no integra estas guardias dentro de la jornada ordinaria. Como consecuencia, numerosos efectivos superan de forma habitual los límites europeos sin compensación económica reglada ni descanso equivalente.
La propuesta registrada exige que cada hora de exceso sea reconocida y retribuida mediante un baremo objetivo, eliminando interpretaciones discrecionales y alineando el modelo militar con el resto de cuerpos del Estado.
El cuestionamiento del Complemento de Dedicación Especial
Uno de los puntos más críticos del documento es la evaluación del actual Complemento de Dedicación Especial. La asociación lo define como un mecanismo opaco, dependiente de la discrecionalidad del mando y sin carácter de derecho consolidado para el militar.
En su lugar, se propone un sistema de gratificación objetiva por servicios extraordinarios, que incluya guardias, maniobras, navegaciones y otras actividades que excedan la jornada ordinaria.
Modelos ya existentes en otros cuerpos
La iniciativa cita ejemplos ya implantados en otros cuerpos de seguridad del Estado, como los sistemas de compensación horaria y retributiva que garantizan transparencia y trazabilidad del tiempo trabajado. El objetivo es eliminar la arbitrariedad y ofrecer seguridad jurídica al personal.
Registro horario como pieza clave
La implantación de un sistema digital de registro diario de jornada es otro de los pilares de la propuesta. Sin un control fiable, sostienen, la disponibilidad permanente se traduce en trabajo no reconocido.
El registro permitiría auditar la carga real de trabajo en las unidades y serviría de base para aplicar correctamente los límites legales y las compensaciones económicas.
Modernización o conflicto latente
Desde Militares con Futuro advierten de que la falta de adaptación normativa ampliará la brecha de derechos entre el personal militar y el resto de la sociedad a la que sirve. La propuesta coloca a Defensa ante una disyuntiva clara: liderar la modernización de sus recursos humanos o asumir un escenario de creciente tensión laboral.
La jornada de 35 horas y el fin de las guardias no compensadas se han convertido así en el símbolo de un debate más amplio sobre el encaje del militar profesional en la Administración del siglo XXI.