Segunda jornada este martes del juicio que la Audiencia Provincial de Albacete acoge para juzgar a un hombre acusado de asesinar en el pueblo cordobés de Montemayor a su mujer, una jornalera rumana de 26 años, y en el que la defensa alega que se trató «de un arrebato», intentando rebajar el asesinato a homicidio. La Fiscalía pide 25 años de prisión. Han declarado seis testigos, entre ellos la hermana de la víctima y una cuñada del acusado , con quien vivieron en la casa alquilada de Montemayor. La hermana, con quien solía mantener contacto telefónico dos o tres veces a la semana (reside en Valladolid), ha confirmado durante el juicio que el rumor de la infidelidad estaba extendido en la familia. «No sé si llegó a ocurrir algo, pero ella me confesó que se sentía atraída por el sobrino de su marido, que la trataba muy bien «, ha declarado sobre el joven de 15 años al que el matrimonio había acogido y trataba como a un hijo. Y ha añadido que durante el mes previo a los hechos las discusiones en la pareja habían aumentado »pero ella no quería dejarlo porque decía que quería mucho a los dos hijos que tenía con él«. La hermana ha indicado también que le recomendó «que no hiciera esas cosas, que tenía un marido bueno al lado, una buena persona», y que habló con su cuñado al día siguiente de los hechos, quien le preguntó si Florina estaba muerta. «Estaba asustado, angustiado, llorando, no se lo creía». También ha testificado una vecina del municipio cordobés, quien ha explicado que pasadas las once de la noche Florina llegó a su garaje, en el que se encontraba con amigos. La vieron «llegar en chanclas, sin móvil, muy asustada y pidiendo ayuda. Decía que su marido la quería matar, por lo que ofrecí llamar a la policía, pero se negó «. Entonces le ofreció su móvil a la víctima para que intentara ponerse en contacto con familiares que tenía residiendo en España, pero nadie le respondió. «Escribió por Facebook y Telegram», ha aclarado, mensajes que entregó a los agentes de la Guardia Civil. Cuando llegó la hora de cerrar el garaje la víctima continuó en su huída nocturna sobre la 1:30 horas. Esta vecina llamó en secreto a la Policía Local para notificar la situación pero no vio la dirección que tomó al salir. Otra testigo, quien entonces regentaba el bar 'El Rincón de Carmen' en Montemayor, ha contado que la víctima acudió esa noche también a su local. « Me pidió auxilio, dijo que la quería matar su marido y que la dejara dormir en el bar« . Esta mujer le respondió que no podía quedarse a dormir, pero que podía avisar a la Guardia Civil, «pero ella me dijo que no». Tras esto, la camarera ofreció un refresco a la víctima, quien «estaba con la cara roja como si llevara mucho tiempo corriendo»y salió corriendo de nuevo «nerviosa, asustada, pero no vi para donde fue». Tras vagar por el pueblo, finalmente fue encontrada por su marido en un camino de las afueras que discurre junto a la carretera. Allí le asestó diez cuchilladas en las piernas, una de las cuales perforó una arteria y le costó la vida. Después la dejó a la entrada de la casa donde vivian junto a otros compatriotas mientras se desangraba. Una de estas personas, la cuñada del acusado, ha sido la última testigo de este martes. Ha recordado que la noche de los hechos se despertó con los gritos del procesado cuando llegó a la casa a dejar a su mujer herida. «Me dijo que la había pinchado y que llamásemos a una ambulancia». La cuñada del acusado solo había escuchado rumores de la supuesta infidelidad que tenía la víctima con el menor. Al descubrir a la mujer herida, decidió alertar al joven, quien estaba durmiendo en la casa, «para que huyese y no estuviera allí por si volvía Sorin y le hacía algo». Sin embargo, el encausado logró alcanzarlo y también le hirió en las piernas. A la pregunta de la fiscal de si Sorin era celoso, ella respondió. «No, era muy tranquilo, parecían felices». Y a la defensa contestó que nunca había visto a Sorin amenazar, pegar o tratar mal a Florina.