Puente escurre el bulto: apunta ahora a un problema "súbito" en la vía y casi indetectable
A medida que la investigación del accidente de Adamuz avanza, un fallo en la vía se confirma como el origen más probable de la tragedia. El propio ministro de Transportes, Óscar Puente, admitió el miércoles que es una posibilidad «innegable» que la causa estuviera en una posible deficiencia en esta infraestructura en forma de rotura de una junta. Pero igual que Puente admite tal posibilidad, también deslizó ayer la idea de que el posible fallo en las vías habría sido indetectable a las inspecciones de Adif, la empresa pública responsable de las infraestructuras dependiente del Ministerio de Transportes.
El ministro declaró en una entrevista radiofónica que si el origen del accidente fuera un defecto en la infraestructura, «es algo que surge de súbito y en minutos antes de que se produzca el descarrilamiento. Por tanto, es algo que no ha dado la cara en ningún momento, que no ha sido perceptible y que no ha podido ser observado en ninguna de las inspecciones que se ha realizado en la infraestructura», según aseguró.
Para apoyar su argumento, Puente volvió a hacer referencia a las marcas que tienen los bogies (la estructura que está debajo de la carrocería de los trenes integrada por ejes y ruedas) tanto de los cinco primeros coches del Iryo como en dos trenes de Renfe que pasaron minutos antes que este convoy. Esas muescas, recordó el ministro, se han detectado en los trenes que han pasado en torno a 45 minutos, una hora antes del accidente. «Tiene que ser algo que ha sucedido en minutos y que en minutos se ha convertido en lo suficiente como para hacer descarrilar un tren, si es que es la vía», abundó Puente.
Durante la rueda de prensa que ofreció el miércoles, el ministro ya sugirió que el accidente pudo deberse a «un problema mucho más complejo de lo que nos imaginamos y que nunca había ocurrido en nuestra red». También puso en cuestión si el punto de descarrile es el hasta ahora barajado, el raíl 23117, u otro anterior.
El relato de Puente de un defecto «súbito» y casi indetectable va en línea con la versión oficial que ha ofrecido hasta ahora Adif sobre el estado de la vía siniestrada y el resultado de sus revisiones. En la rueda de prensa que ofreció el ministro el miércoles, el director de Tráfico de esta compañía, Ángel García de la Bandera, aseguró que la última comprobación completa del carril en el entorno de Adamuz se realizó once días antes del accidente, el 7 de enero. A esta revisión, añadió García de la Bandera, se suma otra que los técnicos realizaron a pie el 5 de noviembre, así como una auscultación geométrica, realizada el 13 de octubre mediante un tren con instrumentación técnica que verificó la correcta disposición de la vía (nivelación, ancho, etc.); y otra dinámica, realizada el 21 de noviembre, también por un tren que comprobó la respuesta del convoy al interaccionar con la vía. En ninguna se detectaron anomalías ni detalles que a priori tuvieran relación directa o indirecta con el accidente, aseguró.
De confirmarse que hubiera sido algo indetectable, el ministro considera que habría que «reflexionar» acerca de si los controles de la red son suficientes.
Lo que Puente da casi por descartado es que el origen de la tragedia fuese el Iryo que descarriló. El ministro afirmó que sería «muy raro» que este tren hubiera causado el accidente porque era un tren «muy nuevo». «Que sea el tren, desde luego, es muy raro, muy raro, porque hablamos de un tren muy nuevo, la tecnología de los trenes, los estándares de fabricación son de una precisión y de una calidad altísima, y me cuesta mucho creer que pueda ser el tren, cuando además es un tren (...) que estaba pasando los controles de mantenimiento escrupulosamente», aseguró el ministro.
Para esclarecer las causas del accidente, los técnicos de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) examinarán con atención una pieza que se considera clave, un bogie del Iryo encontrado en un arroyo a 270 metros del lugar donde se produjo el accidente.
La estructura estaba en la parte delantera del coche ocho del tren, uno de los que descarriló, y según detalló Puente, salió disparada en el momento en el que se produjo el impacto del Iryo con el Alvia, lo que aleja también, en teoría, la posibilidad de que esté en el origen del siniestro.
El presidente de la CIAF , Iñaki Barrón, explicó hace unos días a que «todo apunta» a que el origen del siniestro se produjo «en la interacción del vehículo con la infraestructura» y que uno de los elementos clave a analizar son las rodaduras del tren, para lo que es imprescindible esta pieza en el caso del coche ocho.
Expertos del sector citados por Reuters apuntan en este sentido que «la ubicación de este bogie y la sección del tren de donde partió ayudarán a los investigadores a establecer las trayectorias precisas de los vehículos descarrilados y las energías involucradas».
Sea cual sea la causa del siniestro, Puente declaró que las responsabilidad deben ser asumidas por quienes contribuyeron a él «por acción u omisión». «Ese es mi criterio y, por tanto, las responsabilidades, las que sean y de quien sean, partirán de esa premisa», dijo sobre una posible dimisión.