Groenlandia, Junta de Paz y Ucrania: el triple movimiento de Trump en Davos
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump aterrizó la tarde jueves en Davos, Suiza, para participar en una nueva edición del Foro Económico Mundial. Y apenas puso un pie en el recinto, dejó claro que no venía simplemente a escuchar, sino a marcar la agenda, concentrar las cámaras y tensionar el tablero internacional.
En menos de 48 horas, el líder republicano instaló tres grandes temas que dominaron la cumbre: el controvertido acuerdo sobre Groenlandia, la creación de su llamada “Junta de Paz” y el relanzamiento de negociaciones para intentar poner fin a la guerra en Ucrania, que pronto cumplirá cuatro años de su inicio.
Donald Trump en la cumbre del Foro Económico Mundial, Davos 2026. Foto: Casa Blanca.
Groenlandia en las manos de Trump
El primer impacto llegó con Groenlandia. Trump anunció un supuesto acuerdo con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, que —según sus palabras— sería “muy bueno para Estados Unidos y para todos los países de la Alianza”, y que además permitiría suspender temporalmente la amenaza de nuevos aranceles contra varios países europeos a partir de febrero.
En su red social Truth Social, el mandatario mencionó “conversaciones adicionales” para avanzar en el sistema de defensa antimisiles conocido como “Golden Dome”, una cúpula que Washington proyecta instalar como parte de su escudo estratégico en el Ártico.
El jefe de la Casa Blanca incluso fue más lejos en una entrevista con Fox News, donde aseguró que el acuerdo contemplaría un acceso total de Estados Unidos a la isla, sin límites de tiempo ni restricciones operativas, incluyendo presencia militar sin pago de compensaciones, más allá de la inversión en infraestructura defensiva. Según Trump, el vicepresidente JD Vance, el secretario de Estado Marco Rubio y el enviado especial Steve Witkoff estarían a cargo de llevar adelante las negociaciones directamente con él.
Sin embargo, rápidamente surgieron contradicciones. Mientras el líder republicano hablaba de “control” y de un éxito histórico, varios líderes europeos aclararon que lo firmado corresponde apenas a un memorándum de entendimiento sobre cooperación en seguridad en el Ártico, sin efectos jurídicos vinculantes. Desde Bruselas insistieron que el objetivo central es impedir que Rusia o China adquieran infraestructuras críticas en Groenlandia, no transferir soberanía ni derechos automáticos de explotación.
Imagen generado por IA, difundida por las redes sociales oficiales de la Casa Blanca que muestran a Trump junto a Marco Rubio y JD Vance conquistando Groenlandia con la bandera estadounidense. Foto: Casa Blanca.
El propio gobierno autónomo groenlandés recordó que la competencia sobre los recursos naturales recae exclusivamente en las autoridades locales, no en Dinamarca ni en la OTAN, y que no existen concesiones automáticas para empresas estadounidenses. Aun así, Trump insistió en que el acuerdo le da luz verde a compañías de su país para avanzar en la minería de tierras raras, un punto clave para la competencia tecnológica global.
Fuentes citadas por CNN señalan que uno de los aspectos en discusión es una eventual actualización del Tratado de 1951, que permitió a Estados Unidos establecer presencia militar en la isla. Actualmente, Washington opera la Base Espacial Pituffik, en el noroeste de Groenlandia, con alrededor de 150 efectivos. También afirmó que se construirán nuevas instalaciones militares.
En los hechos, el conflicto no está resuelto. Se pasó de una amenaza de guerra comercial a una disputa legal y diplomática por la interpretación de un texto ambiguo. Trump actúa como si ya tuviera las llaves del Ártico, mientras Europa busca diluir cualquier avance en comités técnicos y resguardos jurídicos.
“Junta de Paz” y el desafío al orden internacional
El segundo gran anuncio fue la creación de la llamada “Junta de Paz”, un nuevo organismo internacional impulsado directamente por Trump, que fue formalizado en Davos con la firma de su carta fundacional. Según el mandatario, este espacio trabajará en coordinación con Naciones Unidas, aunque en la práctica aparece como un desafío directo a la arquitectura multilateral tradicional.
El presidente norteamericano sostuvo que el mundo es hoy “más rico, más seguro y más pacífico” que hace un año, así como también aseguró que su liderazgo ha permitido cerrar o encaminar múltiples conflictos. En la ceremonia estuvo acompañado por una veintena de jefes de Estado y de Gobierno, entre ellos, los presidentes de Argentina, Paraguay y Hungría.
Logo oficial de Board of Peace, Junta de Paz, liderada por Donald Trump. Foto: Casa Blanca.
El diseño de la Junta es inédito, los países que aporten mil millones de dólares a la cuenta personal de Trump, obtendrán un asiento permanente, transformando la influencia diplomática en una membresía pagada. Aunque nació con foco en Gaza, el estatuto permite intervenir en otros conflictos como Ucrania o incluso el Ártico. Hasta ahora, al menos 35 líderes habrían aceptado integrarse.
La estructura contempla tres niveles: una Junta Principal con jefes de Estado; un Comité Ejecutivo con figuras políticas y empresariales como Jared Kushner, Steve Witkoff y Tony Blair; y una Junta Ejecutiva para Gaza enfocada tanto inversiones como en reconstrucción.
El enfoque es marcadamente comercial, con proyectos inmobiliarios y de infraestructura que han reactivado la polémica idea de convertir Gaza en una suerte de resort de lujo. De hecho, Kushner enviando especial y su yerno, presentaron la mañana de este viernes un “plan maestro” de inversiones inmobiliarias para la construcción de esta “Riviera de Gaza”. Plan que también contemplaría la expulsión de miles de palestinos y el traspaso paulatino del control de la franja a la junta internacional.
Varios líderes europeos, entre ellos Emmanuel Macron, criticaron esta iniciativa como un giro hacia una diplomacia personalista, donde las decisiones se concentran en la voluntad de un solo actor y se debilita el sistema multilateral.
Trump, Putin y Zelensky: se acercan posiciones en torno a Ucrania
El tercer eje de la visita fue la guerra en Ucrania. Trump mantuvo una reunión con el presidente Volodímir Zelensky, donde ambos calificaron como productiva, aunque con lecturas muy distintas. Trump reiteró que la guerra debe terminar cuanto antes, pero dejó entrever que cualquier acuerdo implicará aceptar una nueva realidad territorial basada en las líneas actuales del frente.
Volodímir Zelensky junto a Donald Trump en la cumbre de Davos en Suiza. Vía X@ZelenskyyUa.
Zelensky, por su parte, pidió más sistemas de defensa antiaérea y subrayó que cualquier acuerdo debe ser justo y sostenible. Reconoció que la ayuda militar estadounidense ahora está condicionada a la disposición de Kiev para negociar con Moscú. Casi en paralelo, Trump confirmó que su enviado especial ya se encontraba en Rusia y que planea reunirse personalmente con Vladimir Putin en las próximas semanas.
El Kremlin mantiene una postura ambigua. Putin dijo estar estudiando la invitación a sumarse a la Junta de Paz y ofreció destinar fondos congelados para la reconstrucción, lo que Trump interpretó como una señal positiva. El objetivo del mandatario estadounidense sería cerrar un acuerdo rápido que pueda presentar como el fin de la guerra antes de mitad de año.
Zelensky afirmó que los marcos generales para la seguridad y la reconstrucción están prácticamente listos, aunque persisten puntos sensibles, especialmente en torno al control territorial del Donbás. Asimismo, confirmó que se planea una reunión trilateral entre Ucrania, Rusia y Estados Unidos en los Emiratos Árabes Unidos.
En un mensaje especialmente duro hacia Europa, Zelensky criticó la falta de liderazgo y la dependencia excesiva del respaldo estadounidense. Señaló que algunos países siguen comprando gas ruso mientras exigen garantías de seguridad y advirtió que sin un compromiso real de tropas europeas, cualquier fuerza de paz será insuficiente.
Incluso intervino en la polémica por Groenlandia, respaldó la soberanía danesa y alertó que cualquier precedente de presión territorial sobre un aliado podría ser devastador para Ucrania.
Así, Davos 2026 quedó marcado por una diplomacia de alto voltaje, donde Trump buscó concentrar poder, redefinir reglas y acelerar decisiones. Groenlandia, la Junta de Paz y Ucrania no solo reflejan tres conflictos distintos, sino una misma lógica: un liderazgo que privilegia acuerdos rápidos, ambigüedad estratégica y un fuerte personalismo, en un escenario internacional cada vez más tensionado e incierto, aunque el republicano asegura que gracias a él se ha evitado una tercera guerra mundial.