La nieta de Juan Roig se estrena como fallera mayor de Convento Jerusalén en una exaltación histórica
- El Roig Arena, escenario de una exaltación inédita
- Un doblete histórico para la familia Roig
- Tradición intacta en un entorno de vanguardia
- El traje: clasicismo y elegancia sin estridencias
- Una exaltación marcada por la emoción familiar
- Más que un acto fallero
El Roig Arena, escenario de una exaltación inédita
La exaltación se celebró en un espacio cargado de significado: el Roig Arena, que se estrenó como escenario fallero para una cita histórica. El recinto se transformó para la ocasión y su fachada se iluminó con el ya reconocible “verde Convento”, mientras en el interior presidía la imagen de la nueva fallera mayor.
Un gesto claro: la tradición fallera y el músculo empresarial valenciano avanzando juntos. No era una presentación más, sino la primera vez que este espacio acogía una exaltación, y no podía hacerlo con otra comisión.
Un doblete histórico para la familia Roig
La proclamación de Juana Paula Centeno Roig es solo la primera parte de un doblete inédito para la familia del dueño de Mercadona. Este domingo se completará con la exaltación de la fallera mayor infantil, Trinidad Ferrer Roig.
Ambas son nietas de Juan Roig e hijas de las hermanas mellizas Carolina y Hortensia Roig, quienes en su día también ocuparon el trono de Convento Jerusalén, reforzando una saga fallera profundamente ligada a la comisión.
Tradición intacta en un entorno de vanguardia
Aunque el entorno era novedoso, la liturgia fallera se mantuvo intacta. En uno de los salones del Roig Arena se recreó con fidelidad el escenario clásico de Convento Jerusalén para la imposición de bandas.
El contraste fue evidente y buscado: modernidad sin complejos y tradición sin concesiones, elevando la puesta en escena a una dimensión poco habitual en las exaltaciones falleras.
El traje: clasicismo y elegancia sin estridencias
Uno de los momentos más esperados de la noche llegó con la aparición de la fallera mayor. Juana Paula Centeno Roig lució un espolín Soto azul, confeccionado por Amparo Fabra, una elección sobria, elegante y profundamente clásica.
El conjunto se completó con un aderezo de Vicente Gracia, reforzando una imagen cuidada al detalle, fiel a la ortodoxia fallera y alejada de excesos, pensada para transmitir continuidad y respeto a la tradición.
Una exaltación marcada por la emoción familiar
El acto tuvo un marcado carácter íntimo. El mantenedor de Juana Paula fue su propio padre, Roberto Centeno, empresario, que asumió el papel con emoción y orgullo. El próximo domingo, ese mismo rol lo desempeñará Jesús Ferrer en la exaltación infantil, cerrando un fin de semana que quedará grabado en la historia de la comisión.
También hubo reencuentros cargados de simbolismo, como el regreso de Carmen Prades, fallera mayor de Valencia, a su comisión de origen, Convento Jerusalén, en una noche donde pasado, presente y futuro parecían alinearse.
Más que un acto fallero
La exaltación de la nieta de Juan Roig fue algo más que una ceremonia. Fue una puesta de largo en toda regla, la confirmación pública de una nueva generación que asume el testigo dentro de una de las comisiones más poderosas de Valencia.
Entre seda, luz y apellido, Convento Jerusalén volvió a demostrar que en las Fallas, como en los grandes imperios, la tradición también se hereda.