Quiénes deben evitar el consumo de ajo y por qué no siempre es saludable
El ajo destaca como uno de los ingredientes más valorados en la cocina y en la medicina alternativa. Sus propiedades lo asocian con beneficios para el corazón y el sistema circulatorio. Sin embargo, su consumo no resulta adecuado para todas las personas y puede implicar riesgos en casos específicos.
Diversas fuentes especializadas como American Family Physician señalan que el ajo se utilizó durante años en la herbolaria por sus efectos antimicrobianos y cardiovasculares. A pesar de esa reputación, existen condiciones de salud en las que su ingesta no se recomienda.
Qué es el ajo y qué sustancias contiene
El ajo corresponde a la hierba allium sativum, pariente cercano de la cebolla, los puerros y los cebollines, según información respaldada por WebMD. Esta planta produce alicina, un compuesto químico asociado con efectos positivos en el sistema cardiovascular.
La alicina también explica el olor característico del ajo. Además, se relaciona con la capacidad de influir en la presión arterial y en la circulación sanguínea.
Usos más comunes del ajo
Además de su papel como condimento habitual en múltiples cocinas, el ajo forma parte de prácticas de medicina alternativa. De acuerdo con Healthline y WebMD, se incluye en preparaciones caseras que, según creencias populares, buscan:
- Aliviar el cólico menstrual.
- Regular el azúcar en la sangre.
- Reducir el colesterol.
- Disminuir la presión arterial.
- Mejorar el hígado graso.
Estos usos no sustituyen tratamientos médicos formales y pueden generar efectos adversos en ciertos grupos.
Personas que no deben consumir ajo
El consumo de ajo puede provocar efectos secundarios en personas con condiciones específicas, tal como reconocen Peptiko y WebMD. Entre los principales grupos de riesgo se encuentran:
- Personas con alergia al ajo, ya que pueden presentar salpullidos, inflamación o incluso choque anafiláctico.
- Quienes tienen problemas de coagulación, debido a que la alicina reduce la capacidad de coagular la sangre. Este efecto cobra mayor relevancia antes de una cirugía.
- Personas con trastornos gastrointestinales, como síndrome de colon irritable, reflujo gastroesofágico o úlceras estomacales, por su contenido de fructosanos.
- Pacientes con hipotensión, dado que el ajo reduce la presión arterial y puede causar mareos, desmayos, náuseas y fatiga.
- Personas con hipoglicemia, ya que disminuye el azúcar en la sangre y puede provocar sudoración, confusión y desmayos.
- Pacientes en tratamiento para diabetes, por el mismo efecto sobre la glucosa.
- Quienes consumen ciertos medicamentos, como anticoagulantes, tratamientos para VIH y anticonceptivos.
- Personas con problemas de tiroides.
- Personas con piel sensible, ante reacciones cutáneas.
- Mujeres embarazadas, por posibles efectos adversos.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.