Invasión de ratas en estas ciudades españolas: "Se están asentando con mayor facilidad"
La presencia cada vez más frecuente de ratas en viviendas, calles y zonas céntricas de varias ciudades españolas ha dejado de ser un episodio aislado para convertirse en una señal de alerta sobre un problema estructural con implicaciones directas para la salud pública y la calidad de vida, según ha advertido la Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental (Anecpla), que reclama medidas urgentes para frenar su expansión.
En las últimas semana se han registrado avistamientos reiterados de roedores en municipios como Mazarrón (Muricia), Alicante, Málaga, Gijón o Zaragoza, tanto en espacios públicos como en casas. Para la asociación, esta situación "refleja una realidad cada vez más difícil de contener si no se actúa de forma coordinada y sostenida". Ante los riesgos para la salud pública, la entidad reclama una respuesta coordinada, profesional y preventiva para evitar que el problema se cronifique.
Riesgos para la salud pública
Anecpla explica que estas plagas no son excepcionales, sino que forman parte de una tendencia creciente en distintos puntos de España. Más allá del rechazo social que genera su presencia, los expertos alertan de los riesgos sanitarios asociados, ya que las ratas pueden transmitir enfermedades como la leptospirosis, el hantavirus o la toxoplasmosis, además de ocasionar daños en infraestructuras, redes de saneamiento y edificios.
Alta capacidad de adaptación
"El problema es que las ratas se están asentando con mayor facilidad en las ciudades", señala el director general de la asociación, Manuel García Howlett, quien destacó la enorme capacidad de estos animales para adaptarse, reproducirse y sobrevivir incluso en entornos muy degradados o mal mantenidos.
Factores que dificultan el control
Entre los factores que están favoreciendo esta situación, la asociación apunta al cambio climático, que favorece la supervivencia de los roedores durante más meses al año, y el desarrollo de resistencias biológicas frente a determinados rodenticidas anticoagulantes utilizados tradicionalmente para su control por eliminación.
A ello se suman las limitaciones impuestas por la normativa europea, que ha endurecido las condiciones de uso de estos productos para proteger el medio ambiente y a otras especies. Aunque Anecpla considera estas restricciones necesarias, advierte de que requieren mayor planificación, conocimiento técnico y recursos para mantener la eficacia de los tratamientos.
Ante este escenario, la asociación insiste en que las actuaciones puntuales no son suficientes y defiende una gestión integrada de plagas que combine prevención, limpieza e higiene urbana, mantenimiento de infraestructuras, vigilancia continua y la intervención de empresas especializadas. La asociación recuerda que estos servicios deben ser prestados exclusivamente por empresas inscritas en el Registro Oficial de Establecimientos y Servicios Biocidas, como garantía de seguridad, eficacia y respeto al medio ambiente.