Los exportadores marroquíes de sardinas claman contra la prohibición gubernamental
La decisión dde prohibir la exportación de sardinas desde Marruecos para mantener los precios ha generado una gran preocupación en el sector, en especial en el que trabaja en los puertos del Sáhara. La FENIP (Federación Nacional de Industrias de Procesamiento y Valor Agregado del Pescado) deplora una decisión anunciada sin consultar a los operadores y representantes del sector, a pesar de ser fundamental para toda la cadena de valor.
"No podemos aprobar una medida de este tipo desde el Parlamento sin comprender a fondo el funcionamiento del sector », declaró Hassan Sentissi, presidente de FENIP. Instó al gobierno a reunir a todas las partes interesadas para evaluar objetivamente el impacto de esta suspensión.
La Federación destaca que este anuncio llega en un momento especialmente delicado para el sector, marcado por el período de descanso biológico que actualmente inmoviliza a toda la flota, así como por un debilitamiento progresivo vinculado a la crisis de la pandemia de Covid-19 y la disminución de las poblaciones de peces, informa Le360.
Para la FENIP, el argumento sobre el abastecimiento del mercado interno se basa en un grave malentendido. "Las sardinas que consumen los marroquíes, incluso durante el Ramadán, no provienen de las provincias del sur, sino principalmente de puertos del centro y norte del Reino, como Casablanca, Safi, El Yadida, Esauira, Agadir, Sidi Ifni y Larache", insiste Hassan Sentissi. Estas cadenas de suministro son independientes de las de las sardinas congeladas destinadas a la exportación.
Por el contrario, la suspensión propuesta afectaría especialmente a las puertos del Sáhara, donde la congelación de sardinas es la principal actividad industrial. Según la FENIP, solo la ciudad de El Aaiún cuenta con 34 plantas de congelación. En total, más de 120 fábricas operan en lanzona, lo que representa aproximadamente 50.000 empleos directos e indirectos.
Cerrar los mercados de exportación durante un año entero privaría a estas unidades de su principal fuente de ingresos. "Cómo podemos, de la noche a la mañana, pedirles a estas empresas que dejen de congelar y exportar durante un año", pregunta el presidente de la Federación. Para la FENIP, los riesgos asumidos por el gobierno son desproporcionados al objetivo perseguido. Los datos recopilados por la Federación indican que suspender las exportaciones de sardina congelada no tendría ningún efecto sobre los precios ni la disponibilidad del producto en el mercado nacional, ya que los volúmenes en cuestión no se destinan al consumo local.
"El aumento de precios observado estos últimos meses se produce en otra parte de la cadena, en particular en los canales de distribución 'de boca', donde la multiplicación de intermediarios y márgenes puede llevar a multiplicar por diez el precio entre la salida del puerto y el puesto del mercado".
La Federación también señala que las sardinas congeladas destinadas a la exportación no compiten con las sardinas enlatadas marroquíes. Los mercados son diferentes y complementarios. La congelación genera un valor añadido comparable, o incluso mayor, en un contexto en el que la industria conservera sigue dependiendo en gran medida de insumos importados.