La relación entre el Atlético de Madrid y el futbol mexicano no ha sido frecuente, pero sí significativa. Cada aparición tricolor en la historia del club rojiblanco ha marcado una época, un contexto y una lectura distinta del talento azteca en Europa; ese hilo histórico vuelve con fuerza, pues ayer, Obed Vargas, se convirtió en nuevo jugador colchonero, pues firmó hasta 2030, como una inversión a mediano y largo plazo.El Atleti logró un acuerdo con el Seattle Sounders, su club de procedencia, donde dejó buenas sensaciones. Vargas, de 20 años, nació en Anchorage, Alaska, Estados Unidos y es nacionalizado mexicano; surgió de las inferiores del equipo de la MLS y del Tacoma Defiance. Desde su debut ha jugado 158 partidos oficiales, ha anotado ocho goles y once asistencias.El mexicano, elegible para el Tricolor, dejó ver su interés por los colchoneros en un juego del Seattle contra el club español, dentro del Mundial de Clubes de 2025, donde dijo que era su sueño jugar en este equipo. Desde ayer, su sueño se ha hecho realidad. Este fichaje representa la continuidad de un vínculo que comenzó hace más de cuatro décadas y que ha atravesado distintas generaciones, estilos de juego y momentos institucionales del club madrileño, pues fue Hugo Sánchez quien le abrió la puerta a todo un legado de mexicanos, entre futbolistas en varonil y femenil, así como presencia en el banquillo. El punto de partidaHablar de mexicanos en el Atlético de Madrid obliga a iniciar con Hugo Sánchez, no solo por ser el primero, sino por la dimensión de su impacto. Entre 1981 y 1985, el delantero mexicano disputó 162 partidos oficiales y marcó 82 goles, cifras que lo colocan entre los atacantes más productivos del club en el siglo XX.Hugo no sólo respondió en el terreno de juego; legitimó al futbolista mexicano en el exigente entorno europeo. En una época en la que los jugadores latinoamericanos aún eran vistos con reservas, Sánchez se convirtió en un referente ofensivo del Atlético, campeón de Copa del Rey y figura constante en LaLiga. Su legado no se mide únicamente en goles, sino en la puerta que abrió para quienes vinieron después.Confirmación del talentoUna década más tarde, el testigo fue tomado por Luis García Postigo, quien llegó al Atlético en los años noventa como una de las grandes promesas del futbol mexicano. Durante su etapa entre 1992 y 1994, el “Niño Artillero” disputó 73 partidos y anotó 33 goles, una productividad notable en un periodo marcado por la irregularidad deportiva del club.García reafirmó que el caso de Hugo Sánchez no había sido aislado. Su rendimiento sostuvo la idea de que el futbolista mexicano podía competir y rendir en España.El siguiente capítulo llegó en 2014 con Raúl Jiménez, en una transferencia que generó altas expectativas. Sin embargo, su etapa en el Atlético fue breve y condicionada por la fuerte competencia ofensiva del equipo dirigido entonces por Diego Simeone.Jiménez disputó 28 partidos oficiales, marcó un gol y dio dos asistencias, pero fue parte del plantel campeón de la Supercopa de España 2014, un logro que lo inscribe en el palmarés del club. Aunque su protagonismo fue limitado, su paso por Madrid fue un eslabón más en la narrativa mexicana del Atlético y un punto de inflexión en su carrera europea.Entre 2019 y 2022, el mediocampista Héctor Herrera se integró a un Atlético de Madrid altamente competitivo, caracterizado por la intensidad, el orden táctico y la exigencia física. En ese contexto, Herrera sumó 78 partidos oficiales, con un gol y tres asistencias, formando parte del plantel que conquistó LaLiga 2020-21.Aunque nunca fue un titular indiscutible, su paso por el club refleja otra cara del futbolista mexicano en Europa: la del jugador funcional, disciplinado y capaz de adaptarse a sistemas de alta exigencia. Su experiencia reforzó la presencia mexicana en uno de los proyectos más sólidos del futbol europeo contemporáneo.El banquillo: Aguirre y AmbrizEl aporte mexicano al Atlético no se limita al césped. Javier Aguirre, como director técnico entre 2006 y 2009, dirigió 131 partidos y logró uno de los objetivos institucionales más importantes del club en ese periodo: el regreso a la UEFA Champions League tras más de una década de ausencia.A su lado trabajó Nacho Ambriz, entonces auxiliar técnico, quien formó parte de un cuerpo técnico que estabilizó al club en la élite europea. Ambos representaron una etapa clave en la modernización deportiva del Atlético y ampliaron el alcance del legado mexicano más allá del rol de jugador.Robles y Corral, en la femenilLa historia mexicana en el Atlético también se ha escrito en el futbol femenil. Kenti Robles, defensa fundamental entre 2015 y 2020, disputó 98 partidos y anotó ocho goles, siendo parte de la época más exitosa del club, con tres títulos de liga y una Copa de la Reina.Por su parte, Charlyn Corral aportó gol y contundencia durante su etapa entre 2019 y 2021, con 20 partidos y ocho anotaciones, destacando por su efectividad ofensiva en un periodo de transición del equipo.La huella mexicana en el Atlético de Madrid no se mide por cantidad, sino por impacto. De Hugo Sánchez a Obed Vargas, cada nombre ha representado una época, una narrativa distinta y una forma específica de entender el futbol mexicano en Europa. Hoy, esa historia sigue viva, y el rojiblanco vuelve a hablar con acento mexicano. MGC