Alrededor de 100 médicos realizan el primer trasplante de cara en el mundo con una donante que recibió la eutanasia en España
El Hospital Universitario Vall d'Hebron de Barcelona protagonizó un hito médico mundial al ejecutar el primer trasplante de cara con tejido de una donante que solicitó la eutanasia. Esta intervención pionera, anunciada recién en febrero de 2026 tras meses de observación clínica, representa un avance ético y social sin precedentes. El procedimiento consolida la posición de la medicina moderna frente a nuevos escenarios de donación de órganos y tejidos.
La receptora, identificada como Carme, padecía las secuelas de una infección bacteriana grave que provocó necrosis en su rostro y anuló funciones vitales como el habla, la respiración y la alimentación. Gracias a esta cirugía de alta complejidad, el equipo médico devolvió la funcionalidad y la calidad de vida a la paciente.
Así fue el primer trasplante de cara con 100 médicos en España
Esta cirugía reconstructiva destaca como una de las más complejas hasta la fecha. El éxito de la operación dependió de la coordinación de 100 especialistas, entre los cuales figuraron cirujanos plásticos, expertos en microcirugía, anestesiólogos e inmunólogos. El equipo multidisciplinar también incluyó psicólogos clínicos y rehabilitadores para el seguimiento integral de la paciente.
El procedimiento técnico tuvo una duración de 24 horas y abarcó el trasplante de piel, tejido adiposo, músculos, huesos faciales y nervios periféricos. Los médicos aplicaron técnicas avanzadas de microcirugía vasculonerviosa para asegurar la reconexión de vasos y nervios. Gracias a esta precisión extrema, el nuevo rostro recupera su función motora, la sensibilidad y la expresividad natural.
La fase previa contó con planificación tridimensional en 3D para un ajuste exacto de las piezas. Los especialistas prepararon modelos de la donante y la receptora con antelación, lo que permitió una reconstrucción óptima de las estructuras óseas y blandas. Esta tecnología facilitó la adaptación perfecta de los tejidos durante la intervención quirúrgica.
¿Quién fue la donante que recibió la eutanasia?
Una mujer que accedió a la eutanasia bajo la legislación española de 2021 decidió, de forma previa, entregar sus órganos y su tejido facial. Este acto altruista buscó facilitar que otra persona recuperara funciones vitales esenciales. El equipo médico de Vall d’Hebron calificó este ofrecimiento como un hecho extraordinario dentro del ámbito sanitario.
La donante manifestó su voluntad explícita de ceder su rostro si existía compatibilidad con un receptor potencial. Gracias a esta decisión anticipada, los especialistas coordinaron con éxito la planificación de la cirugía. Esta previsión resultó fundamental para asegurar la viabilidad de una intervención tan compleja.
El marco legal en España impide el contacto entre las familias de los donantes y los receptores. Por este motivo, Carme y su donante nunca establecieron un vínculo directo. No obstante, la paciente manifestó un profundo agradecimiento por este gesto generoso que permitió una transformación total en su calidad de vida.
¿Es experimental este trasplante?
El trasplante de cara mantiene su estatus como procedimiento experimental bajo autorización selectiva. Cada intervención exige evaluaciones médicas y psicosociales rigurosas antes de su ejecución. Este enfoque garantiza que solo los candidatos aptos accedan a una cirugía de tal magnitud.
La estadística mundial registra cerca de 54 cirugías de este tipo en diversos centros especializados. España destaca como un referente internacional en la materia, con el hospital Vall d’Hebron como protagonista. Este centro realizó el primer trasplante facial total en 2010, tras el hito inicial de una intervención parcial en Francia durante 2005.
A pesar del progreso técnico, los pacientes enfrentan retos críticos como la inmunosupresión permanente y el riesgo de rechazo crónico. El impacto emocional del nuevo rostro también representa un factor determinante en la recuperación. Por ello, la comunidad médica desarrolla protocolos más precisos para optimizar los resultados en el futuro.