Reclinar el asiento ya no será gratis: la nueva tarifa de una aerolínea low cost que enfada a los viajeros
Las aerolíneas low cost hace tiempo que dejaron de ser sinónimo de volar barato. Lo que empieza como un billete aparentemente económico suele terminar convirtiéndose en una factura inflada. Equipaje de mano, elección de asiento o prioridad de embarque son ya suplementos habituales, pero la industria ha ido un paso más allá: ahora también se cobra por la comodidad básica a bordo.
La última vuelta de tuerca llega con la eliminación progresiva de los asientos reclinables en clase turista. Esta es la decisión que ha tomado la aerolínea canadiense WestJet, ya que ha iniciado una reconfiguración de parte de su flota para instalar asientos de reclinado fijo en la clase económica estándar. En la práctica, esto significa que la compañía solo asignará los asientos reclinables a las personas que abonen el suplemento de mejora, llamado "Extended Comfort" o "Premium", a la hora de la compra de los billetes.
La medida de la low cost solo se aplicará a menos de un tercio de la flota de fuselaje estrecho de WestJet, en concreto a los Boeing 737‑8 MAX y 737‑800 heredados de las ya desaparecidas Swoop, Lynx y Sunwing.
Los asientos con reclinación y mayor espacio tendrán un coste adicional que puede oscilar desde unos 50 dólares —más de 42 euros— en los vuelos cortos hasta varios cientos en los de mayor duración. De este modo, la imposibilidad de reclinar el asiento pasa a ser una nueva vía para que las aerolíneas aumenten su rentabilidad, cobrando por servicios que antes estaban incluidos en el precio del billete.
La presidenta de la aerolínea, Samantha Taylor ha explicado que el objetivo de esta medida es "mejorar todos los aspectos de la experiencia de viaje y satisfacer la demanda de los pasajeros de una gama más amplia de productos".
Asimismo, la compañía justifica esta decisión como una forma de ofrecer tarifas asequibles y evitar conflictos entre pasajeros por la invasión del espacio personal, asegurando que una parte de los viajeros prefiere asientos fijos. Sin embargo, el rediseño permite añadir filas adicionales y reducir la distancia entre asientos, una estrategia que abarata el coste por plaza, pero degrada la experiencia en vuelos medios y largos.
"El diseño de nuestra cabina renovada se adapta a las diversas preferencias de nuestros pasajeros. Tanto si optan por asientos Premium con comodidades adicionales y más espacio para las piernas como si prefieren billetes más asequibles con menos espacio, estamos encantados de presentar esta gama de productos para que nuestros pasajeros disfruten", explica Taylor.
Todo apunta a que este modelo de ingresos será cada vez más común en el sector, especialmente después de que en 2023 los suplementos adicionales generaran 110.000 millones de euros para las aerolíneas, el 14,7% de su facturación global.