Este es el mano a mano de hoy, sábado 7, en Valdemorillo, de jóvenes que aspiran a liderar el toreo
Valdemorillo vuelve a marcar el kilómetro cero de la temporada taurina 2026. Este sábado 7 de febrero, la Feria de San Blas y La Candelaria levanta el telón del curso con un cartel de alto voltaje: toros de El Capea, Fuente Ymbro y Hermanos García Jiménez para Borja Jiménez y Tomás Rufo, protagonistas de un mano a mano que concentra muchas miradas y no pocas lecturas de futuro.
Rufo sabe que Valdemorillo no es una plaza más en el calendario. Lo es por la fecha, por el contexto y por el peso específico de Madrid, a escasos kilómetros. «Es un público exigente. Aunque sea una corrida entipada, también lo es para toreros y ganaderías. Vamos con presión por estar tan cerca de Madrid», reconoce. Esa presión es también oportunidad: un escaparate directo hacia Las Ventas, un primer examen del año para medir ambición y estado real de cada torero.
Borja Jiménez comparte diagnóstico. Para el sevillano, los inicios condicionan el relato completo de la temporada. «Las temporadas se marcan mucho por los comienzos y por eso Valdemorillo tiene tanta importancia», afirma. Y no es una declaración aislada. Hace apenas unos días, en la gala de presentación de la Feria de Otoño en Las Ventas, Borja Jiménez dejó sin palabras a los presentes al retar públicamente a Roca Rey para matar con él la corrida de Victorino Martín. Un gesto de fondo y de forma, cargado de intención, claro que detrás de los gestos hay muchas cosas. Y mandar no es solo de cuestión de palabra.
El diestro peruano había sido además imagen del cartel anunciador de la feria de San Isidro, siguiendo la estela de ediciones anteriores en las que ese protagonismo recayó en Victoria Federica y Tana Rivera.
Ambos, Borja Jiménez y Tomás Rufo, representan a una generación que ya ha dejado atrás la etiqueta de promesa. «Somos dos toreros jóvenes y los que estamos saliendo ahora tenemos que ocupar el escalafón. Somos dos de esos posibles toreros», afirma Rufo. Y remata Jiménez: «Es una plaza de tercera, pero con público de primera. Por eso hay que ir muy concienciado».
Valdemorillo vuelve a exigir verdad desde el primer día. Y el 2026 arranca con un mano a mano que no es solo un cartel: es una declaración de intenciones.