Afrenta con las pensiones
El procedimiento abordado por el Gobierno para revalorizar las pensiones no ha podido ser más burdo. Partiendo de la base de que se podían subir por la vía de un simple decreto, sin más, como en el caso de la regularización masiva de inmigrantes, someter su aprobación a un decreto-ley ómnibus, necesitado de ratificación parlamentaria, evidencia lo poco que en realidad le importan a este gobierno los pensionistas y lo mucho que está obsesionado con estrategias políticas cortoplacistas para desgastar al PP, sin ruborizarse por tomar a los jubilados como prisioneros de su tacticismo.
Estrategias de escaso recorrido, en realidad, pues ya hemos visto cómo ha tenido Sánchez que deshacer su decreto-batiburrillo para tramitar por separado la revalorización del sueldo de los pensionistas. Podía haberlo formalizado de esa manera desde un primer momento, sabedor como era de que su asociado Junts no estaba por la labor de votar favorablemente un decreto-ley en el que se mezclaban churras con merinas, como nos tiene acostumbrados Sánchez.
Sólo que si no lo hacía de esa manera se le venía abajo la estrategia de responsabilizar al PP ante los pensionistas. La realidad es que ningún partido que se precie está por votar en contra de ajustar las jubilaciones a la carestía de la vida, como queda demostrado en la votación individualizada. Era tan fácil que lo extraño es que no se hiciera de esa manera desde el primer momento. O incluso por la vía de un decreto sin más. Pero hacerlo así suponía perder la oportunidad de utilizar las pensiones contra el opositor político en plena campaña de las elecciones aragonesas.