Moisés Ruiz: "O cambian de líder o el Partido Laborista pasará a la oposición"
P: La salida de Morgan McSweeney y Tim Allan, ¿refuerza el liderazgo de Keir Starmer o lo deja políticamente más expuesto?
Starmer, durante 2025, ha tenido problemas de credibilidad, tanto socialmente –las encuestas así lo están manifestando– como a nivel interno. En el Partido Laborista ya no creen, insisto, en su liderazgo, que se desvanece mes a mes, decisión a decisión, y esto ha sido una gota que deja el agua al borde de derramarse.
P: ¿Dispone el primer ministro de margen político suficiente para superar este revés, o este episodio abre la puerta a una nueva cascada de dimisiones?
Han sido dos personas muy próximas al primer ministro. En política, cuando alguien próximo dimite, es una muestra de debilidad hacia el líder. Son dos golpes muy duros que él va a tener cada vez más dificultad para asimilar, porque cada vez está en una posición mucho más débil dentro de la organización política que él ya no lidera, sino que dirige. Él se resiste, indudablemente, es algo que le parece natural en los líderes socialdemócratas europeos. Aquí también tenemos a uno que está haciendo lo mismo. Es decir, le dan lo mismo los golpes al hígado que le den las encuestas y las elecciones. Le está haciendo un flaco favor a su partido y también a la imagen del país que está liderando, y es que a Starmer le ocurre lo mismo. Solamente le noto acertado en política exterior.
P: ¿Cree que Keir Starmer finalmente se verá obligado a dimitir?
Si tomamos como referencia lo que ha ocurrido en la política británica en los últimos años, su antecesor, Rishi Sunak (2022-2024), también tuvo que dimitir por algo que yo creo que es bastante menos grave que lo que está ocurriendo. Es decir, cuando está en juego la reputación de cualquiera –indirecta o directa– es el momento de hacer una reflexión y decir, bueno, hay que prestarse. Keir Starmer efectivamente se está resistiendo a dar ese paso, y yo creo que más tarde o más temprano le van a obligar porque se está quedando sin apoyo.
¿Ve factible que su formación presente una moción de confianza interna?
Ahora mismo están abiertos todos los escenarios. Es decir, hay ya algunos diputados que se han posicionado al lado de la petición de la líder conservadora, Kemi Badenoch. El malestar con la indolencia de Keir Starmer es probablemente lo que hace es aumentar más esa indignación y esa falta de credibilidad en lo que pueda proponer y en su futuro político.
¿En qué condiciones cree que llegará el Partido Laborista a las elecciones del próximo 7 de mayo tras la salida de Morgan McSweeney, su principal estratega electoral?
Muy debilitado, indudablemente. Las encuestas así lo están manifestando. Y esta es una de las preocupaciones que invade la dirección laborista británica. Ya desde hace bastantes meses lo han señalado como el principal culpable. Y yo creo que ahora van a aprovechar para presionarle al máximo para que se vaya. Porque si no se va, pende sobre el Partido Laborista casi una derrota asegurada. Le está ocurriendo lo mismo al laborismo que ocurrió hace unos años con el Partido Conservador. Los síntomas de agotamiento, crisis interna, desafección social, ahora se lo han traspasado al Partido Laborista. Y no pueden. No tienen el carisma suficiente. O cambian de líder o el Partido Laborista pasará a la oposición en las siguientes elecciones.