Bustinduy se cae del caballo fiscal
Arthur Laffer, el economista que influyó mucho en la política de Ronald Reagan (1911), autor de la famosa –y discutida– curva que lleva su nombre, dibujada por primera vez en una servilleta de restaurante, también decía que «la mejor manera de ayudar a los pobres es bajando los impuestos a los ricos». Pablo Bustinduy, ministro –no muy conocido– de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, sin duda discrepa con el economista norteamericano. Acaba de estar hace unos días en París, donde coincidió con Gabriel Zucman, francés, también economista y catedrático de la Universidad de Berkeley (California), que ha cobrado cierto renombre porque reclama una tasa del 2% en todos los países para los patrimonios superiores a ¡100 millones! La propuesta se ha discutido, no sin alarma, en Francia y ha sido descartada por el Parlamento galo.
Bustinduy, aunque ha pasado inadvertido, ha tomado la idea de Zucman y ha sugerido que se aplique en España ese impuesto del 2% a los ricos que acumulan un patrimonio superior a esos 100 millones de euros. El ministro es doctor en Filosofía por la New School for Social Research de Nueva York y también obtuvo un summa cum laude en el Instituto de Estudios Políticos de París, donde cursó un máster. Todo esto es importante porque ilustra que es un personaje cultivado, con altas capacidades. Por eso sorprende que pida que se introduzca ese impuesto en España, ¡cuando ya existe! y mucho más exigente.
El Impuesto sobre el Patrimonio y el Impuesto a las Grandes Fortunas gravan con más del 2% a los patrimonios superiores a ¡cinco millones de euros! y los que rebasan los ¡diez millones! –no los 100– deben tributar hasta un 3,75%, quizá el impuesto de este tipo más alto del mundo.
Que Bustinduy reclame que se aplique la tasa Zucman solo puede significar dos cosas: que se ha caído del caballo fiscal y reconoce que España asfixia a los patrimonios de hasta diez millones, o bien –lo más probable– que pretenda aplicar un 2% adicional y se superaría el 5% a los ricos con más de 100 millones, algo confiscatorio. No es probable que arreglara nada, aunque es obvio que el ministro rechaza la curva y las tesis de Laffer.