Grupo fundado en 1976 por los hermanos Toussaint: Eugenio (piano), Enrique (bajo) y Fernando (batería), así como el saxofonista Alejandro Campos, Sacbé es un referente del jazzen México. A unos meses de cumplirse medio siglo de su formación, el bajista radicado desde hace años en Minnesota, Estados Unidos, presentará hoy a las seis de la tarde en El Convite la reedición de su disco En el camino blanco, grabado en 2016. Al recordar los inicios del grupo, Enrique Toussaint refiere en entrevista que al formar Sacbé buscaban “crear una identidad dentro de nuestra música, que no fuera obvia, para mostrar lo que teníamos en el corazón. No puedo hablar por mis hermanos, pero para mí en Sacbé estábamos en sincronía total. Teníamos una manera de expresarnos totalmente libre, con una pasión y una dedicación tremendas. Tratamos de reunir todas nuestras influencias: rock, música progresiva, jazz. No pensábamos en un género específico, solo queríamos hacer música”. Dado que sus hermanos eran músicos de carácter fuerte y, en ocasiones, explosivos, uno piensa en el afable Enrique como una especie de mediador para que el grupo funcionara. Ante la observación, el baterista suelta una gran carcajada. “¡Definitivamente fui el mediador, fui el amortiguador, pero grueso! Sí, eran dos personalidades muy fuertes, aunque Eugenio era más tranquilo que Fernando, no era tan explosivo. Rozaban mucho porque a Fernando le gustaba mucho la competencia y a Eugenio eso le hartaba, así que siempre se andaban picando. Entonces yo funcionaba como amortiguador. Como Eugenio se desesperaba, yo le decía: ‘tranquilo, yo confronto el asunto. En el momento en que empecemos a tocar todo esto se va desvanecer’. Ya cuando tocábamos ambos acababan siempre con una interacción increíble, reaccionando uno con el otro”. ¿Cómo era el trabajo de grupo?Era como un laboratorio en el que nos retábamos todo el tiempo. Cuando empezamos escogíamos tres o cuatro canciones cada quien y, de ellas, elegíamos dos cada semana para poner repertorio un nuevo cuando tocábamos en el Musicafé 2, que luego se convirtió en el New Orleans Jazz Bar. Durante mucho tiempo ensayamos todos los días, y cuando Eugenio empezó a escribir bastante analizábamos minuciosamente cada parte de las canciones hasta estar seguros de saber dónde queríamos hacer dinámicas. Eran ensayos arduos, trabajábamos durísimo, pero no lo sentíamos porque nos retábamos tratando de desarrollar nuestro estilo. Empezamos muy jóvenes, estábamos chavos. ¿Cómo surgió la idea de grabar En el camino blanco?Cuando Eugenio falleció en 2011 se cayó un telón para mí, imagínate. Algo que tengo que decir es que yo vivo en la música de Sacbé. Cuando toco esa música soy yo porque no había obstáculos, nadie me dijo nunca qué tocar, hice lo que nació de mi corazón cien por ciento. Yo he sobrevivido a mis hermanos y quiero mantener todo eso vivo lo más posible. Decidí honrar a Eugenio y me costó trabajo tomar la decisión, pero lo que hice fue llamar a varios amigos que compartieron íntimamente en el escenario con nosotros o con los que había una conexión porque conocían muy bien la música y nos querían mucho. Hablé con todos esos músicos y les dije que si les interesaba el proyecto. Me contestaron y casi todos participaron gratuitamente. Entre los participantes están Jon Crosse, Ivan Lins, Luis Conte, Michael Baker, Jim Beard y mis hermanos Cecilia y Fernando, quien falleció en 2017. ¿Cómo elegiste el repertorio?Revisité piezas de Sacbé que siempre me tocaron mucho el corazón y algunas obras que Eugenio me compartió. El concepto es como un viaje de Sacbé, pero pasado por mi sensibilidad, mi intención. Agregué algunos motivos musicales entre canción y canción. Como mi hermano está volando, está en una nube, compuse algo que titulé “Nube 1” y la puse entre dos canciones. En mi cabeza, su espíritu bajó a tocar el piano en una canción, lo que dio lugar al interludio “Nube 2” y viene después otra canción, así sucesivamente. El disco se convierte en un homenaje a mis hermanos Fernando y Eugenio. Humildad y reverenciaEnrique Toussaint afirma que “la música es un lenguaje universal que te da la oportunidad de comunicarte con gente de todas partes del mundo. Para mí la música viene de un lugar divino, es una energía muy particular, etérea, sanadora, lo implica una responsabilidad muy fuerte. Yo veo a mi bajo como un vehículo que me permite tocar la parte etérea del prójimo con sinceridad, humildad y reverencia. La música es un don enorme que nunca voy a poder honrar al cien por ciento lo que me gusta porque me mantiene trabajando y tratando de desarrollar cosas nuevas todo el tiempo. Aunque tengo ya casi 70 años, sigo aprendiendo todos los días”. Cuando salió el primer disco de The Beatles, Enrique Toussaint decidió que el bajo sería su instrumento para compartir la música con sus hermanos Cecilia (cantante), Eugenio (que entonces tocaba la guitarra) y Fernando (baterista). Entre risas, recuerda que en su casa tenían una guitarra de Paracho que su madre “tuvo la maravillosa idea de llevársela un laudero para que la convirtiera en bajo y con una pastilla fue mi primer instrumento cuando tenía como 10 u 11 años. Tocábamos los cuatro porque en mi casa siempre se escuchaba música”. Sin embargo, se inclinaba más por las artes plásticas. Además de cursos de pintura, junto con Eugenio decidió estudiar diseño gráfico, incluso cuando ya se dedicaban a la música y había formado Sacbé, grupo emblemático del jazz en México. “Nos graduamos juntos, pues incluso estuvimos en el mismo salón. A los 17 años, cuando Eugenio se pasó al piano y empezó a componer, me interesó lo que hacía y lo convencí de que me dejara tocar con él. Y de ahí en adelante no he parado”. BSMM