Golpe al rent-a-car
Son tiempos convulsos los que actualmente está sufriendo el alquiler de vehículos, tras las últimas normativas que están golpeando especialmente a la industria en las Islas Baleares, zona estratégica para el conjunto del rent-a-car, a la par que gran generador turístico.
La limitación del acceso de vehículos de alquiler en las Islas Baleares, más aún en Ibiza y Mallorca, durante la pasada temporada estival con el objetivo de reducir la congestión de las carreteras ha generado un intenso debate jurídico, económico y social.
Las autoridades insulares han establecido un número máximo de vehículos permitidos, además de imponer tasas para aquellos que no estén exentos, medidas que suscitan gran preocupación entre los operadores turísticos de rent-a-car al poner en peligro la competencia del mercado e ir en contra de la libre circulación de personas y mercancías. Este sistema de asignación de permisos preocupa, además, por ser considerado discriminatorio, dado que se prioriza el orden de llegada sobre otros criterios como la sostenibilidad o el impacto económico.
Se está adjudicando al rent-a-car una responsabilidad que no le corresponde, pues los vehículos de alquiler no superan el 10% del total que circula por las islas, y su volumen no responde a decisiones empresariales arbitrarias, sino más bien a la propia demanda turística. Penalizar al sector supone actuar sobre la consecuencia y no sobre la causa real de la saturación.
Desde la Mesa del Turismo reivindicamos que en un momento en el que España compite en un escenario exigente, la movilidad turística debe gestionarse desde la colaboración público-privada y la planificación, no desde medidas que pueden erosionar la calidad del destino, encarecer la experiencia del visitante y generar incertidumbre entre inversores y operadores.
Juan Molas es presidente de la Mesa del Turismo de España