Madrid levanta la mayor electrolinera en la M-30 con 4.000 kW
La Comunidad de Madrid ha iniciado los trabajos administrativos y técnicos para transformar la parcela situada en el número 276 del Paseo de la Castellana, dentro del anillo de la M-30, en la mayor estación de carga eléctrica urbana de la región. El consejero Carlos Novillo visitará la ubicación para presentar un proyecto que aspira a estar operativo en 2027 y que concentrará 19 puntos de carga para turismos y uno específico para vehículos pesados de hasta 12 metros.
La instalación se ubicará a escasos minutos de la Estación de Chamartín Clara Campoamor, en pleno distrito financiero, un área donde circulan a diario miles de vehículos comerciales y flotas corporativas. No es casualidad: el diseño busca captar tanto al usuario particular que trabaja en las torres del norte como al profesional que necesita recargar en tiempos ajustados.
4.000 kW en el corazón de Madrid: así será la mayor electrolinera dentro de la M-30
Ultrarrápida y con gestión energética avanzada
- 19 puntos de carga ultrarrápida para turismos.
- 1 punto específico para vehículos pesados de hasta 12 metros.
- Área de intercambio de baterías para motocicletas y eléctricos ligeros.
- Módulos de potencia centralizados y conectores de última generación.
- Mangueras refrigeradas para soportar altas intensidades.
El dato diferencial es su potencia total instalada: 4.000 kilovatios. En términos prácticos, hablamos de un pequeño nodo energético capaz de alimentar simultáneamente múltiples cargas ultrarrápidas sin estrangular la red local. Para entender la magnitud: 4 MW equivalen al consumo instantáneo de varios centenares de hogares medios, según referencias habituales del IDAE.
La infraestructura integrará baterías de segunda vida —procedentes de vehículos eléctricos— para almacenar energía en horas valle y liberar potencia en picos de demanda. Esta solución, cada vez más habitual en grandes hubs europeos, reduce tensiones sobre la red y mejora la eficiencia económica del conjunto.
Según datos facilitados por la Consejería de Medio Ambiente, Agricultura e Interior, la estación funcionará con energía 100% renovable y contará con un sistema de trazabilidad en tiempo real que permitirá certificar el origen limpio de la electricidad suministrada. El objetivo declarado es “garantizar transparencia energética y reducir de forma efectiva las emisiones asociadas a la movilidad urbana”.
Integración urbana y autoconsumo: más que enchufes
El proyecto no se limita a plantar cargadores sobre hormigón. La parcela, actualmente degradada, será restaurada con una intervención que incluye marquesinas con paneles solares semitransparentes. El sistema permitirá autoconsumo y, según las estimaciones oficiales, generará un excedente neto anual superior a 35.000 kWh.
Ese excedente podrá verterse a la red o utilizarse para compensar consumos internos, reforzando el balance energético positivo de la instalación. Además, la fachada incorporará materiales fotocatalíticos capaces de neutralizar contaminantes atmosféricos como los óxidos de nitrógeno (NOx), especialmente relevantes en entornos urbanos con tráfico intenso.
La proximidad a Chamartín y al eje empresarial de la Castellana no es baladí. Las flotas comerciales (reparto de última milla, servicios técnicos o VTC eléctricos) necesitan puntos de alta rotación dentro de la almendra central. Y aquí entra la pregunta clave: ¿puede una electrolinera aliviar la ansiedad de autonomía en pleno centro? Con 19 puntos ultrarrápidos y gestión inteligente de potencia, la respuesta apunta a que sí, al menos en horas valle.
La Comunidad de Madrid ha recordado que lidera la gestión de ayudas a la movilidad eléctrica en España, con más de 37.000 vehículos subvencionados y alrededor de 32.000 puntos de recarga, concentrando más del 30% de los pagos nacionales en este ámbito.
Impacto en emisiones y movilidad
Desde el punto de vista climático, cada sustitución de un turismo térmico por uno eléctrico implica reducciones sustanciales de emisiones de CO₂ en ciclo urbano, especialmente cuando la electricidad procede de fuentes renovables. En este caso, el uso de energía certificada como verde maximiza ese efecto.
En términos de negocio, la clave estará en la rotación y en la fiabilidad. Una estación de 4 MW mal gestionada puede convertirse en un cuello de botella; bien dimensionada, es un imán para usuarios profesionales. El sonido agudo del ventilador interno del cargador, el leve olor a cable caliente tras una sesión de 300 kW… son detalles que anticipan que la movilidad eléctrica ya no es una promesa, sino infraestructura crítica.
Si cumple plazos y abre en 2027, Madrid no solo sumará la mayor electrolinera pública dentro de la M-30. Sumará un mensaje claro: el centro urbano también puede ser territorio de carga ultrarrápida sin renunciar a integración arquitectónica ni a balance energético positivo.