El Gobierno justifica la desclasificación del 23-F para que los jóvenes no crean que "con Franco se vivía mejor"
La portavoz del Gobierno y ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, defendió este martes la decisión del Ejecutivo de desclasificar los documentos del 23 de febrero de 1981 como una medida necesaria para frenar la proliferación de bulos y reinterpretaciones interesadas sobre el golpe de Estado.
Según explicó, la apertura de los archivos busca “poner luz” sobre un episodio clave de la historia reciente y evitar que determinados discursos distorsionen los hechos entre las generaciones más jóvenes.
Saiz recordó que han pasado 45 años desde la intentona golpista y que “todos los expertos consideran que es un tiempo prudente y suficiente” para hacer públicos los materiales reservados.
En su intervención, alertó del impacto que tienen hoy las redes sociales y los algoritmos en la difusión de contenidos falsos: “El algoritmo tiene una fuerza extraordinaria para difundir bulos y desinformación”, afirmó.
Elma Saiz reivindica la transparencia como antídoto frente a los bulos sobre el 23‑F y el revisionismo franquista
La ministra señaló directamente a la ultraderecha como responsable de promover teorías conspirativas sobre el 23‑F y de utilizar ese episodio para cuestionar la legitimidad de la Transición y del sistema democrático. “Lo que hace el Gobierno es impedir que la ultraderecha siga utilizando bulos, conspiraciones y desinformación para difundir teorías que no merece nuestra democracia”, sostuvo.
Saiz advirtió además de que estas narrativas están calando entre parte de la juventud, especialmente en un contexto de consumo masivo de contenidos digitales. “Hay chavales que se piensan que con Franco se vivía mejor y que van cantando el Cara al Sol por las calles”, lamentó, subrayando la importancia de que las nuevas generaciones accedan a información rigurosa sobre la dictadura, la Transición y el intento de golpe de Estado.
El Gobierno considera que la desclasificación permitirá ofrecer una versión documentada y verificable de lo ocurrido, reduciendo el margen para interpretaciones manipuladas.
La portavoz insistió en que la transparencia es “la mejor herramienta” para combatir la desinformación y fortalecer la confianza en las instituciones democráticas.
Aunque el contenido exacto de los documentos aún no se ha detallado, el Ejecutivo sostiene que su publicación contribuirá a cerrar un capítulo histórico que, pese a haber sido ampliamente investigado, sigue siendo objeto de especulaciones.
Saiz concluyó que el objetivo es “proteger la memoria democrática” y garantizar que el relato del 23‑F no quede en manos de quienes, según dijo, “pretenden reescribir la historia”.