Sorloth liquida al Brujas para llevar al Atlético a octavos de la Champìons
El Atlético está en octavos de final de la Liga de Campeones con muchos menos problemas en el marcador de los que le dio el Brujas en el campo. La contundencia de Sorloth y la seguridad de Oblak, con algunos detalles más, les dan para seguir avanzando en Europa.
Decía Simeone después del partido contra el Espanyol que ese Sorloth es el que necesita su equipo. El mismo Sorloth que sólo necesitó tres toques para convertir un pelotazo de Oblak en el primer gol del Atlético cuando más lo necesitaba su equipo.
El Brujas había entrado en el Metropolitano sin miedo y sin complejos, con ganas de tener la pelota y de acercarse al gol. Tzolis estuvo más cerca que nadie con un remate desde dentro del área que Hancko despejó con la cabeza antes de que tuviera que responder Oblak.
Del Brujas eran la pelota y el juego. Forbs, que no jugó en la ida pero ya había hecho un destrozo al Barcelona, estaba dispuesto a dar la tarde a Ruggeri. Cada vez que lo encaraba el italiano se quedaba clavado. Le faltaba al extremo del Brujas ajustar los centros. Es un zurdo que juega en la derecha y siempre salía hacia fuera. Desde la línea de fondo le costaba poner los centros con su pierna menos hábil.
Y mientras el Brujas intentaba ajustar los detalles que le permitieran concretar su dominio en remates con peligro, Sorloth arreglaba en tres toques el partido. Sólo necesitaba un saque largo de Oblak y un defensa que le sirviera de referencia para cuerpear y controlar la pelota antes de girarse para marcar.
Ese primer gol resume el partido del Atlético. Hay equipos que sobreviven con un portero y un delantero centro y contra el Brujas el Atlético se basó en eso fundamentalmente.
Oblak no pudo evitar el gol del empate del Brujas, que llegó en un córner. Nadie se ocupó de Ordóñez, el central ecuatoriano, que llegaba de ser atendido en la banda y entró en el segundo palo a rematar el gol mientras todos los defensas del Atlético se iban al primero. Pero sí estuvo Oblak para evitar el segundo en un cabezazo de Vetselen. Puso la mano izquierda firme sobre la línea para evitar que los belgas se pusieran por delante. Y a partir de ahí todo fue más sencillo.
El Atlético entró en la segunda parte más seguro de lo que tenía que hacer. Tan seguro como Cardoso de que tenía que aprovechar su disparo desde fuera del área. La estaba pidiendo mucho antes, pero tuvo que esperar a que la defensa del Brujas despejara para controlar con el pecho y rematar desde el borde del área. Le ayudó un pequeño toque de Vanaken para desviar la pelota para que fuera gol. Igual que en el primero Sorloth había tenido la colaboración de Mignolet, el veterano portero belga, que pudo haber hecho algo.
Con el gol de Johnny desaparecieron los miedos del Atlético y de la grada, que vivía pendiente de saber qué equipo se iba a encontrar. Al final fue un híbrido, un equipo que pareció desbordado por el Brujas en la primera parte hasta el gol de Sorloth pero con una contundencia desacostumbrada.
Para eso es fundamental el noruego, que se entiende con todos. En el tercero del Atlético tuvo que aparecer Griezmann para poner luz a una jugada que se le había nublado a Lookman. Con un solo toque el francés le despejó el panorama de defensas para que el nigeriano pusiera la pelota en el centro del área. Y allí estaba Sorlorth para hacer su trabajo. Griezmann apareció con el pelo rapado y azul, pero es igual de brillante y decisivo que con su melena rubia. El francés mejoró la aportación de Julián, al que volvió a sustituir en la segunda mitad. El argentino dejó un cabezazo que hizo volar a Mignolet para despejarlo y poco más.
El Atlético ya no lo echa tanto de menos porque el gol es cosa de Sorloth. El noruego volvió a mostrar su conexión con Ruggeri, que se dio la única alegría de la tarde con un centro que el «9» rojiblanco remató en el aire con la derecha.
Demasiados goles para lo que anunciaba la primera parte del Atlético, en la que fue un equipo sometido al juego del Brujas. Pero los belgas no tienen a Oblak ni, sobre todo, a Sorloth.