Mercosur amenaza el azúcar español: la competencia de Brasil reducirá las ventas
- Una presión competitiva “inalcanzable” vía precios
- Más importaciones y menos exportaciones
- El precedente en otros sectores sensibles
- Impacto en empleo y explotaciones
- La exigencia de “reciprocidad”
La asociación alerta de que la entrada de producto brasileño a precios más bajos reducirá la competitividad de las empresas españolas y ejercerá una presión añadida sobre un sector ya tensionado por los costes.
El azúcar figura entre los sectores considerados “sensibles” en el marco del acuerdo UE-Mercosur, junto con el arroz, el vacuno de carne, el porcino, el avícola de carne, el sector apícola, el maíz dulce y los cítricos —aunque estos últimos no han sido catalogados formalmente como sensibles por la Comisión Europea—.
La inclusión del azúcar en esta lista no es casual: los productores europeos temen que la eliminación o reducción de aranceles abra la puerta a un aumento significativo de las importaciones desde potencias agrícolas como Brasil o Argentina.
Una presión competitiva “inalcanzable” vía precios
Desde la Unión de Agricultores sostienen a Confidencial Digital que el acuerdo ejercerá una presión negativa evidente sobre los productores europeos.
Argumentan que los países de Mercosur, especialmente Brasil y Argentina, cuentan con estructuras productivas distintas y costes más bajos, en parte por diferencias regulatorias que afectan directamente al precio final.
La liberalización arancelaria, advierten, no haría sino agravar esta brecha. La capacidad competitiva del bloque sudamericano, señalan, resulta “inalcanzable” para los productores europeos en términos de precio.
El temor es que esta diferencia acabe trasladándose al mercado comunitario, erosionando márgenes y reduciendo la producción.
Aunque es complicado realizar una estimación concreta sobre la posible caída de precios en origen o de los márgenes de agricultores y ganaderos —porque influyen múltiples factores—, el estudio de impacto elaborado por la London School of Economics para la Comisión Europea refleja una caída de la producción europea en varios sectores sensibles, mientras que la producción aumentaría en el bloque Mercosur.
Más importaciones y menos exportaciones
El impacto no se limitaría al mercado interno. Según los estudios citados por la Unión de Agricultores, las exportaciones agrarias europeas también se verían contraídas.
El caso más grave sería el del azúcar, donde se contemplan caídas superiores al 3% en las exportaciones en un escenario ambicioso de aplicación del acuerdo.
A esta previsión se suma el aumento esperado de las importaciones. Diversos estudios de impacto publicados apuntan a que el acuerdo generaría un incremento de las compras exteriores de productos agrarios desde Mercosur.
En el conjunto de la UE, se estima que podrían aumentar en hasta 100 millones de euros las importaciones de azúcar, además de incrementos de hasta 500 millones en vacuno de carne y más de 200 millones en carne de ave.
Las organizaciones agrarias subrayan que no se trata únicamente del efecto aislado de Mercosur.
Un estudio sobre los efectos acumulados de diez acuerdos comerciales de la UE indica que, junto con otros pactos, Mercosur podría incrementar entre 50.000 y 80.000 toneladas las importaciones de arroz en la Unión Europea.
El temor es que el azúcar experimente una dinámica similar si se consolidan las ventajas arancelarias.
El precedente en otros sectores sensibles
El sector pone como ejemplo lo ocurrido en otros ámbitos para ilustrar el riesgo.
En el caso del vacuno de carne, los estudios de impacto no distinguen el tipo de producto importado. Sin embargo, las organizaciones agrarias sostienen que buena parte de las compras procedentes de Mercosur se han especializado en cortes de alto valor.
Mientras el precio medio estimado de estos cortes en España superó los 10 euros por kilo en 2023-2024, las importaciones desde Mercosur se situaron entre 5,6 y 8,1 euros por kilo en ese mismo periodo.
Esta diferencia, alertan, coloca a la carne nacional en desventaja y genera un efecto de arrastre sobre el resto de cortes y sobre el conjunto del mercado.
En el sector apícola también se observan diferencias significativas.
El coste medio oficial estimado por la Comisión Europea para la miel española es de 3,5 euros por kilo, mientras que el valor medio de entrada de las mieles importadas desde Brasil, Uruguay y Argentina se sitúa en 2,92; 2,09 y 2,04 euros por kilo respectivamente. Para los productores, estos datos reflejan el tipo de competencia al que podrían enfrentarse sectores como el azucarero.
Impacto en empleo y explotaciones
Más allá de las cifras comerciales, el acuerdo podría tener consecuencias sobre el empleo agrario.
El estudio de la London School of Economics contempla caídas en el empleo, tanto cualificado como no cualificado, en los sectores afectados en el ámbito de la UE, con descensos cercanos al 3% en algunos casos.
Las organizaciones advierten de que los Estados miembros más expuestos podrían sufrir un impacto más grave.
En España, donde determinadas producciones tienen un peso territorial relevante, el temor es que la pérdida de competitividad acabe traduciéndose en cierres de explotaciones o en una reducción progresiva de la actividad.
La exigencia de “reciprocidad”
Las organizaciones agrarias recuerdan que la Unión Europea lleva décadas liderando una mayor ambición en materias que afectan directamente a la producción agraria: condiciones laborales, cambio climático, medio ambiente, prohibición de determinados fitosanitarios, bienestar y sanidad animal o reducción del uso de antibióticos.
Estas exigencias han supuesto un incremento de costes para los productores europeos, que han tenido que adaptarse a estándares más estrictos.
Sin embargo, denuncian que en el comercio exterior se permite la importación de productos agrarios que no siempre cumplen las mismas condiciones, lo que, a su juicio, genera una situación de competencia desleal.
Por ello, el sector considera imprescindible que los productos importados cumplan los mismos requisitos de producción que los producidos en la UE si se quiere evitar un perjuicio estructural.
De lo contrario, advierten, la entrada de azúcar brasileño y de otros productos agrícolas a precios más bajos podría consolidar una pérdida de cuota para los productores españoles y acelerar la contracción de un sector que ya anticipa un horizonte más estrecho.