Renault y Basquevolt sellan su jugada eléctrica en España
El acuerdo firmado entre Renault Group y la vasca Basquevolt supone mucho más que una colaboración tecnológica. La multinacional francesa, que en 2023 vendió 2,2 millones de vehículos en todo el mundo, busca reforzar su división eléctrica Ampere en un momento en el que la presión de precio de los fabricantes chinos aprieta con descuentos de hasta el 20% en algunos mercados europeos.
Basquevolt, nacida en junio de 2022 como consorcio público-privado con el respaldo del Gobierno vasco, Iberdrola, CIE Automotive, Enagás, EIT InnoEnergy y CIC energiGUNE, trabaja con tecnologías protegidas por 10 patentes. Su hoja de ruta inicial ya apuntaba alto: electrolito composite polimérico y ánodos con alto contenido en silicio para resolver los cuellos de botella de las baterías de estado sólido.
La clave: baterías de litio metálico con ambición europea
Qué cambia frente a las baterías actuales
- Uso de litio metálico en el ánodo en lugar de grafito convencional.
- Electrolito sólido que mejora seguridad y densidad energética.
- Reducción de peso del paquete, clave para eficiencia y consumo WLTP.
Ahora sí, el dato que explica el movimiento: la batería de litio metálico con electrolito sólido permitiría reducir el coste de producción hasta casi la mitad respecto a algunas soluciones actuales y aumentar de forma significativa la densidad energética. Traducido al lenguaje del conductor: más kilómetros por carga y menor precio final del vehículo.
Según explicó Basquevolt en su presentación industrial, el salto en densidad energética podría situarse en el entorno del 30% frente a celdas de ion-litio convencionales. En términos prácticos, un compacto que hoy homologa 450 km WLTP podría aspirar a superar los 580 km sin incrementar tamaño de batería. ¿Es magia? No. Es química avanzada y control térmico milimétrico.
Ampere y la respuesta europea al coche chino
La alianza posiciona a Basquevolt como socio tecnológico de Ampere, la división eléctrica creada por Renault para concentrar el desarrollo de sus modelos 100% eléctricos. En 2024, Ampere anunció una estrategia para reducir un 40% los costes de sus eléctricos de aquí a 2027, apoyándose en plataformas específicas y en integración vertical de baterías.
La competencia no es abstracta. Marcas chinas han logrado costes por kWh sensiblemente inferiores gracias a economías de escala y control de materias primas. La Asociación Europea de Fabricantes (ACEA) ha advertido en varios informes de 2023 y 2024 sobre la brecha de competitividad en la cadena de valor de la batería. Y ahí es donde entra en juego el proyecto vasco.
Un liderazgo con acento Renault
Desde marzo de 2024, Basquevolt está dirigida por Fernández Santos, exdirectivo de Renault y miembro del equipo inicial presidido por el ingeniero Francisco Carranza. Ese puente humano entre fabricante y desarrollador no es casual. En la industria del automóvil, donde cada gramo y cada euro cuentan, la integración temprana de la tecnología es decisiva.
Como señalaba un documento técnico de CIC energiGUNE en 2023, “el desarrollo de electrolitos sólidos estables es uno de los principales habilitadores de la siguiente generación de baterías”. La fecha no es menor: 2023 marcó el punto de inflexión en inversión europea en gigafactorías, con proyectos anunciados que superan los 100.000 millones de euros en el conjunto del continente.
Impacto industrial: empleo y cuota del 10% en Europa
Basquevolt nació con la ambición de suministrar el 10% de las baterías fabricadas para el sector del automóvil en Europa. Hoy cuenta con alrededor de un centenar de trabajadores y una línea piloto que huele a laboratorio y a futuro. Si el acuerdo con Renault cristaliza en producción en serie, ese porcentaje dejaría de ser una declaración de intenciones.
El efecto arrastre no es menor. Euskadi aspira a consolidarse como polo industrial del vehículo eléctrico, complementando la fabricación de componentes con el corazón energético del coche: la batería. Y en un contexto donde el precio medio de un eléctrico en Europa aún supera los 30.000 euros, cada reducción de coste es oro puro.
¿Será suficiente para frenar la ofensiva asiática? La respuesta dependerá de la velocidad de industrialización. En automoción, cuatro años pasan volando. Pero si la promesa se cumple (más densidad, menos coste, menor peso), Renault no solo ganará competitividad: también habrá contribuido a reforzar la soberanía tecnológica europea.
En el taller, cuando cierras el capó tras revisar un sistema nuevo, hay un instante de silencio antes de girar la llave. Ese segundo lo resume todo. Basquevolt y Renault están justo ahí: con la llave en la mano y el mercado esperando que el motor eléctrico —esta vez con alma de litio metálico— arranque con ventaja.