China prueba un cañón naval monstruoso que supera a todo lo que tiene la Armada de EE.UU.
La Armada del Ejército de Liberación Popular (PLAN) ha dado un paso que Washington observa con inquietud: un cañón naval de 155 mm, el mayor de su flota moderna, ha aparecido montado en un buque de pruebas Type 910 en el astillero de Liaoning, junto a la base naval de Lushun. Las imágenes, que comenzaron a circular en febrero de 2026, confirman que el desarrollo de esta arma avanza hacia las pruebas en mar abierto.
El arma pesa 21.800 kilogramos y es capaz de disparar proyectiles guiados, lo que le confiere una precisión inédita para un cañón naval de este calibre. Su tamaño supera con creces al actual estándar de la flota china, el cañón de 130 mm que equipa los destructores Type 052D y Type 055, cuyo predecesor soviético AK-130 alcanzaba un máximo de unos 23 kilómetros.
Fabricado por Inner Mongolia Northern Heavy Industries, división del conglomerado NORINCO, el cañón de 155 mm se beneficia de la experiencia de esta empresa en obuses terrestres del mismo calibre. El salto al ámbito naval supone un desafío técnico considerable, pero también una oportunidad para aprovechar municiones y tecnologías ya desarrolladas para el ejército de tierra.
Un arma para la invasión anfibia
La capacidad de bombardear objetivos costeros resulta decisiva en el escenario que más preocupa a Washington: una eventual intervención militar china contra Taiwán. El cañón de 155 mm podría proporcionar apoyo de fuego naval a operaciones anfibias a mayor distancia y con mayor precisión que los sistemas actuales. El destructor chino Tipo 055, de 12.000 toneladas, podría ser un candidato natural para portar este nuevo cañón si las pruebas resultan satisfactorias.
Según recoge The War Zone, China ha intensificado su apuesta por capacidades anfibias con el nuevo portahelicópteros Type 076 Sichuan, la expansión de la flota de Type 075 y la adquisición de barcazas Shuiqiao con patas elevadoras para establecer muelles temporales tras asegurar cabezas de playa.
La carrera por el proyectil inteligente
El verdadero potencial del cañón de 155 mm reside en la munición que dispare. Estados Unidos desarrolla proyectiles ramjet de 155 mm para obuses terrestres, y General Atomics trabaja en el LRMP, una munición guiada planeadora del mismo calibre. Los proyectiles hipervelocidad, capaces de derribar misiles crucero enemigos a un coste de unos 100.000 dólares por disparo, han demostrado ya su viabilidad en pruebas con obuses convencionales. La magnitud de los astilleros chinos ya inquieta al jefe de la Marina de Estados Unidos, y el desarrollo de armamento naval avanzado agrava esa preocupación.
La experiencia estadounidense con los destructores clase Zumwalt sirve de advertencia: sus cañones de 155 mm quedaron inutilizados cuando el proyectil LRLAP alcanzó un coste unitario de 800.000 dólares, obligando a la Armada a sustituirlos por misiles hipersónicos. China parece haber tomado nota de ese fracaso y apuesta por municiones guiadas más asequibles.
¿Alternativa al cañón de riel?
En 2018, un prototipo de cañón electromagnético (railgun) apareció montado en un buque de la PLAN, generando gran expectación. Sin embargo, el estado actual de ese programa es desconocido, lo que alimenta la hipótesis de que el cañón de 155 mm sea una vía alternativa ante posibles dificultades técnicas del railgun. Japón, por su parte, ha realizado múltiples pruebas de su propio prototipo de cañón de riel en el mar.
Sea como complemento o como sustituto del railgun, el cañón de 155 mm de la PLAN confirma que Pekín no ceja en su empeño de dotar a su flota del mayor poder de fuego posible, preparándose para un escenario en el que cada kilómetro de alcance y cada punto de precisión pueden inclinar la balanza del Pacífico.