Terapias energéticas en el mundo ecuestre
Los animales, al igual que las personas, son para las terapias energéticas mucho más que un cuerpo físico. El organismo visible estaría recubierto por un globo energético, un aura, formado por diferentes cuerpos y subniveles. Según este planteamiento, toda enfermedad, disfunción, alteración de conducta o situación vital tendría su origen en la información contenida en ese campo energético.
Mediante técnicas vinculadas a la física cuántica y a terapias holísticas, se trabajan los bloqueos que generan esas alteraciones. La premisa es que al corregir la información en el cuerpo energético la manifestación desaparece también del cuerpo físico. En ese marco desarrolla su actividad Carolina Roca, vinculada a los caballos desde hace más de treinta años y dedicada a las terapias energéticas desde 2013. En declaraciones a LA RAZÓN, explica que su trabajo consiste en "sanar y equilibrar los cuerpos energéticos y la vida como consecuencia de ello". Su enfoque, señala, busca armonizar el plano físico, emocional, mental y espiritual, tanto en personas como en animales.
"Todos tenemos un cuerpo energético. Nuestro cuerpo físico es un porcentaje muy pequeño del ser que somos realmente", afirma. En su visión, cualquier enfermedad o alteración de conducta responde a una información previa registrada en ese sistema. "Lo único que hace el cuerpo es somatizar esa información", asegura.
Su relación con el caballo comenzó mucho antes de su dedicación terapéutica. "Desde pequeña quise tener caballos, aunque en mi familia no había tradición ecuestre", relata. Cuando empezó a trabajar y pudo ahorrar se introdujo en el sector y, según explica, tomó conciencia de lo que consideraba carencias en su cuidado. "Hace más de treinta años, al menos aquí en España, no sabían tratarlos como realmente necesitaban", apunta. Esa inquietud la llevó a rehipotecar su vivienda, adquirir una finca y trasladar allí a su caballo. Con el tiempo, otros propietarios le confiaron los suyos. Construyeron cercados y espacios cubiertos de entre 3.000 y 5.000 metros cuadrados por animal. "Necesitan espacio, naturaleza, pasto y respeto. Son animales extremadamente sensibles", sostiene.
El punto de inflexión para Carolina llegó con un caballo que recibió en pupilaje, enyesado de ambas manos tras varias lesiones. "Empecé a notar que estaba mejorando, aunque físicamente no se veía todavía. Percibía cambios, pero no sabía explicarlos", explica. Al comentarlo con la propietaria, esta le confesó que estaba aplicándole reiki. "Le dije: ¿qué le estás haciendo?". Ese episodio le hizo recordar experiencias de la infancia. "De pequeña me ponía las manos y se me pasaban dolores, pero no sabía qué estaba haciendo". A partir de ahí inició una formación continuada. Actualmente es maestra Shihan de Jikiden Reiki por la escuela oficial de Japón e imparte clases. "El reiki funciona tanto en personas como en animales y no tiene efectos secundarios. Es sanador y liberador a nivel físico, emocional y espiritual", asegura.
Roca defiende que los animales no llegan a la vida de una persona por casualidad. "Están conectados energéticamente a nosotros. Muchas veces nos descargan bloqueos por amor", afirma. Desde su experiencia ha trabajado con caballos que presentaban problemas físicos, fobias, nerviosismo, estrés o traumas. "No doy nombres ni apellidos. Mis pacientes tienen derecho a su privacidad", dice. Beatriz Ferrer-Salat sí expone públicamente a Carolina en su web. Sus terapias forman parte del día a día de Villa Equus, el centro de alto rendimiento que la catalana posee en Gualba (Cataluña).
Subraya Carolina que su labor no compite con la medicina veterinaria ni con las terapias convencionales. "Creo que todo es complementario. Hay afectaciones físicas que requieren intervención sanitaria. Mi trabajo busca la causa y el origen para que no se repita ni se cronifique", señala.
Más allá de la técnica, insiste en la sensibilidad del caballo. "Son altamente sensitivos. Vienen a ayudarnos a evolucionar, a crecer y necesitan un mayor nivel de conciencia por parte del humano", concluye.