Observando desde el gran ojo de Orwell
Documentos de procedencia desconocida se alternan con imágenes de guerras, de sociedades enteras en movimiento, de hombres avasallados, pueblos sometidos, ojos enormes que todo lo ven y lo tocan y lo doblegan y lo destruyen y lo reducen a la nada, se alternan con una voz narradora que lee extractos de textos de George Orwell. Se oye la máquina de escribir, se intuye el decidido impulso de los dedos hundiendo las teclas.
El director de este compendio de estímulos audiovisuales condensados en el fascinante documental "Orwell 2+2=5", Raoul Peck, reconocía en entrevista con este periódico en el marco de la última edición del Festival de San Sebastián, lugar donde lo presentó antes de su aterrizaje oficial hoy en salas, que "el documental como formato es una herramienta pura de retrato clínico, donde uno simplemente observa. Se trata de un vehículo que simplemente te permite hacer. Cuando encima has tenido acceso, como ha sido mi caso aquí, a todo el archivo del trabajo de una persona, la experiencia se convierte en algo muy disfrutable y privilegiado, la verdad. Me decidí a utilizar la potencia de la escritura de Orwell como clave. Toda la película podríamos decir que es Orwell. De alguna forma he tratado de construir un libreto de ópera", compartía intentando equilibrar humildemente su intervención como realizador en la construcción de este descomunal océano de imágenes y estímulos conceptuales que se sirven de los textos de Orwell enmarcados en el último año de su vida, (es decir, cuando tenía que terminar obligadamente la novela de «1984») para configurar una demoledora crítica al fascismo, a los efectos y consecuencias del capitalismo y a todo el desarrollo cronológicamente colonialista y cómo todos estos procesos de aniquilación y domesticación del pueblo han contribuido a la configuración mundial desequilibrada que padecemos actualmente.
"Por supuesto, elijo muy bien lo que cuento y cómo lo cuento, porque había millones de páginas dentro de este archivo, desde cartas privadas, diarios a todo tipo de documentos. Ha sido como hacer una sinfonía, donde tienes en cuenta los gráficos, la música, el montaje. Todo es importante. No nos olvidemos además de que Orwell en esta época estaba enfermo y tenía que poner su vida en orden, teniendo en cuenta el hijo que tenía y su matrimonio. Su proceso acumulado de ordenamiento en la escritura yo también lo necesité para ordenar el mensaje que quería transmitir".
El comprometido realizador de origen haitiano (país donde fue Ministro de Cultura en el 97) y reconocido activista, señala cuando le preguntamos por el carácter visionario de Orwell que "el poder de su análisis es tan fuerte porque básicamente deconstruye todas las tácticas de la maquinaria totalitaria. Señala cómo cualquier poder dictatorial comenzará a destruir la libertad de la prensa, la educación, las universidades, el conocimiento, la cultura, porque necesitan mantenerte ignorante. Orwell determinó que para el fascismo la ignorancia es su fuerza".