Las cinco razones detrás de la victoria de Laura Fernández, según el CIEP
La victoria de Laura Fernández el pasado 1.° de febrero en las urnas no fue el resultado de un giro de última hora, ni de un error estratégico de sus adversarios, sino la consolidación de una ventaja construida con antelación.
Los datos del Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP) de la Universidad de Costa Rica (UCR) permiten identificar patrones claros en el comportamiento electoral que explican por qué la candidata oficialista logró imponerse con holgura sobre sus competidores.
Desde la centralidad que asumió Rodrigo Chaves en la campaña, pasando por la narrativa de la continuidad del proyecto político iniciado en 2022, hasta el respaldo temprano y sostenido que captó entre personas indecisas, la elección se definió mucho antes del cierre. Estas son cinco claves que ayudan a entender cómo se configuró ese resultado.
Se nutrió del capital político de Rodrigo Chaves
Desde antes de que la campaña iniciara oficialmente, la gran duda era si el capital político del mandatario lograría transferirse a la candidatura oficialista. De acuerdo con Ronald Alfaro, del Centro de Investigación y Estudios Políticos(CIEP) de la Universidad de Costa Rica (UCR), los resultados electorales demuestran que así fue.
“Aunque la candidatura no fuese él, pero para todos los efectos, el presidente Chaves fue el candidato, lo que pasa es que formalmente eso no es posible. Se metió a la campaña y gran parte de la discusión giró alrededor de lo que él decía y hacía”, explicó el investigador.
A cinco días de las elecciones del 1.° de febrero, Chaves registraba un leve aumento en las valoraciones positivas, la cuales pasaron del 58% el 21 de enero, al 59% en el sondeo publicado por el CIEP el día 27 del mismo mes.
Durante las distintas mediciones efectuadas en los cuatro años del gobierno de Chaves, el CIEP ha insistido en que el respaldo popular al mandatario y su gobierno es diferente al de sus predecesores, porque se origina en su naturaleza personalista. En esta construcción también ha tenido un rol clave la diputada y vocera oficialista, Pilar Cisneros.
Ante la imposibilidad de Chaves de participar directamente en la campaña, lo que significaría incurrir en beligerancia política, Cisneros se convirtió en la legitimadora de la candidatura de Fernández y del Partido Pueblo Soberano (PPSO), como los representantes del proyecto político que inició hace cuatro años.
El discurso de la continuidad
Como eje fundamental para transferir el capital político del mandatario, la campaña de Laura Fernández se apoyó en la consigna de que su candidatura representaba la “continuidad del cambio” que inició Chaves en su administración.
La imagen más clara de este mensaje se puede encontrar en la portada del plan de gobierno que el oficialismo presentó para las elecciones 2026. En la tapa, del documento se ubican destacan las siluetas de tres figuras: a la izquierda Rodrigo Chaves, en el centro Pilar Cisneros y a la derecha, Laura Fernández.
El relato logró calar en el electorado y el continuismo del gobierno de Rodrigo Chaves se convirtió en el principal factor de influencia detrás del voto para la Presidencia de la República, según evidenció la última encuesta del CIEP, publicada este miércoles 4 de marzo.
Laura Fernández logró consolidar la narrativa de la continuidad, sin necesidad de presentarse a la contienda con el mismo partido político que llevó a Chaves al poder en 2022. En esa ocasión, Progreso Social Democrático (PPSD) fue la agrupación usada para el proceso electoral, mientras que para estos comicios el taxi fue Pueblo Soberano (PPSO).
No en vano, el 60% de los consultados por el CIEP afirmó que la figura presidencial fue el elemento determinante detrás del voto, mientras que solo el 26% señaló que el partido político fue el factor más importante en su decisión.
“En el contexto descrito, en el que la continuidad se consolida como un eje central, la figura personal aparece como el vehículo a través del cual ese marco fue interpretado y movilizado”, señaló el informe.
Fuerte apoyo tempranero
Fernández sumó desde muy temprano en la contienda una ventaja significativa, respecto a sus más inmediatos competidores, que solamente se fue ampliando a medida que la campaña avanzó.
La hoy presidenta electa inició con un respaldo del 25%, según el primer sondeo del CIEP de octubre el año anterior, en noviembre creció al 30%, al 21 de enero era del 40% y para el día 27 ya alcanzaba el 44%.
Al contrario, su más inmediato competidor, Álvaro Ramos del Partido Liberación Nacional (PLN), inició con un 7% y finalizó con un 9,2%, esta última fue la cifra más alta que registró en todo el periodo.
Indecisos prefirieron a Fernández
Laura Fernández logró fortalecer su apoyo gracias a los indecisos. La mayor parte de las personas que dijeron no tener claridad sobre a quién dar el voto, al final escogieron a la oficialista, tanto entre octubre y diciembre de 2025, como entre diciembre y enero de 2026, y con mayor fuerza entre enero y febrero de 2026, de acuerdo con la encuesta del CIEP de este miércoles.
Según Ronald Alfaro, el haber partido con un piso sólido y sumar el apoyo de las personas indecisas, fue la combinación ideal que permitió que al final la oficialista obtuviera 1.243.141 votos, una ventaja de 381.262 sufragios sobre Ramos, quien alcanzó 861.879.
Si bien en el último tramo de la campaña, Laura Fernández y Álvaro Ramos igualaron en persuadir personas indecisas, lo que marcó finalmente la diferencia fue que la candidata oficialista ya llevaba una ventaja considerable, construida desde meses antes.
El 59,6% de las personas entrevistadas por el CIEP, que dijeron haber votado por Fernández, afirmaron haberse decidido mucho antes del inicio formal de la campaña. En el caso de Ramos, el patrón fue distinto: un 34,1% de sus votantes se decidió en la última semana. Tampoco ocurrió que los demás candidatos le restaran votos y que eso la haya debilitado.
No dependió de sus contrincantes
Finalmente, el último elemento es que no tuvo que depender de atraer votos de sus contrincantes. Al contrario, los tres aspirantes que le seguían en la cola (Álvaro Ramos, Claudia Dobles y Ariel Robles) terminaron luchando por la misma piscina de votos.
“La oposición tuvo una debilidad al no poder controlar la campaña, en el sentido de convertir más personas indecisas, arrebatar el voto. Como eso no estaba ocurriendo, entonces todos ellos se volvían competidores de los mismos seguidores”, explicó Alfaro.
Todos tenían un piso muy bajo y entre ellos se volvieron competidores, dejando a Fernández con la ventaja.
“En un partido de fútbol vos dirías, voy a dejar que me haga tantos goles y después, cuando quedan 15 o 20 minutos del partido, ahí te voy a remontar, para por lo menos empatarlo para ir a tiempos extra. Lo que pasa es que le dieron mucha ventaja, y el terreno que tenías que recuperar ya era mucho”, declaró el investigador del CIEP.
Por ejemplo, Ramos tuvo un repunto previo a los comicios del 1.° de febrero, producto del apoyo de algunos indecisos y por la transferencia de apoyos desde otras candidaturas. Entre quienes finalmente votaron por él, un 56,3% indicó que previamente había considerado a Claudia Dobles, de la Coalición Agenda Ciudadana (CAC).