El rey más rico del mundo: 17.000 casas, 38 aviones privados, 300 coches y 52 barcos bañados en oro
Las monarquías modernas mantienen realidades muy diferentes entre sí. Mientras algunas casas reales europeas tienen funciones principalmente simbólicas y presupuestos públicos limitados, que no austeros; otras conservan un poder económico mucho más amplio y estructuras patrimoniales que se remontan a siglos atrás.
En varios países, los bienes de la Corona incluyen extensas propiedades, inversiones financieras y participaciones en empresas estratégicas. Estos patrimonios, en muchos casos difíciles de separar de las instituciones estatales, generan un debate constante sobre la transparencia y la gestión de la riqueza de las monarquías.
Dentro de este escenario destaca especialmente la figura de Maha Vajiralongkorn, actual monarca de Tailandia, cuya fortuna personal se sitúa muy por encima de la de otros jefes de Estado con corona.
Un patrimonio de decenas de miles de millones
El rey, conocido oficialmente como Rama X, heredó el trono en 2016 tras la muerte de su padre, Bhumibol Adulyadej, quien reinó durante siete décadas y fue una figura clave en la historia moderna del país.
Diversos análisis financieros sitúan la fortuna personal de Vajiralongkorn en una horquilla muy amplia, que oscila aproximadamente entre 30.000 y 70.000 millones de dólares. Estas cifras lo colocan entre los monarcas más ricos del planeta.
Buena parte de esta riqueza procede de un enorme patrimonio inmobiliario y de importantes inversiones empresariales gestionadas históricamente por el Crown Property Bureau, una institución encargada de administrar bienes asociados a la monarquía tailandesa.
Uno de los pilares de su fortuna es la propiedad de tierras y edificios repartidos por todo el país. Se calcula que el monarca controla alrededor de 6.500 hectáreas de terrenos, además de decenas de miles de contratos de arrendamiento.
Solo en la capital, Bangkok, se estima que existen más de 17.000 propiedades vinculadas a este patrimonio, entre ellas edificios de oficinas, centros comerciales, hoteles y complejos turísticos. En total, las estimaciones apuntan a más de 40.000 activos inmobiliarios en todo el país, que generan ingresos constantes a través de alquileres y explotaciones comerciales. Este entramado convierte al monarca en uno de los mayores propietarios de suelo urbano en Tailandia y en una figura central dentro del mercado inmobiliario nacional.
La fortuna del rey no se limita al sector inmobiliario. También posee participaciones significativas en algunas de las compañías más importantes del país. Entre ellas destacan el banco Siam Commercial Bank, una de las principales entidades financieras tailandesas, y el conglomerado industrial Siam Cement Group, presente en sectores como la construcción, la energía o los materiales industriales. Estas participaciones empresariales representan una fuente adicional de ingresos y refuerzan el peso económico de la monarquía en la economía nacional.
Más allá de las inversiones y propiedades, la riqueza del monarca también se refleja en su estilo de vida. Informes sobre su patrimonio mencionan una extensa colección de bienes de lujo. Entre ellos figuran 38 aviones privados y helicópteros, utilizados para desplazamientos oficiales o personales, además de una flota de más de 300 automóviles de alta gama.
A estos vehículos se suman 52 embarcaciones ceremoniales y yates, algunos de ellos decorados con elementos dorados utilizados en actos oficiales y celebraciones tradicionales vinculadas a la monarquía tailandesa. Este conjunto de activos sitúa al rey entre las figuras públicas con mayor número de medios de transporte privados del mundo.
El patrimonio del monarca incluye también una destacada colección de joyas reales acumuladas durante generaciones. Una de las piezas más famosas es el Golden Jubilee Diamond, considerado uno de los diamantes tallados más grandes del mundo, con más de 545 quilates. Este tipo de objetos, además de su valor económico, poseen una fuerte carga simbólica dentro de la tradición monárquica tailandesa.
Comparar la fortuna de las monarquías no siempre es sencillo. En algunos casos, como el de la familia real de Arabia Saudí, el patrimonio se reparte entre numerosos miembros de la dinastía, lo que complica calcular la riqueza individual de cada uno.
Por ese motivo, muchos estudios señalan a Vajiralongkorn como el monarca individual más rico del mundo, aunque otras casas reales también gestionan enormes patrimonios colectivos. Lo que sí parece claro es que su combinación de propiedades inmobiliarias, inversiones empresariales y bienes de lujo convierte al rey de Tailandia en una de las figuras más acaudaladas del panorama internacional.