Sanidad rectifica y reconoce la excelencia en oncología de los hospitales madrileños
Hace apenas dos años, LA RAZÓN destapaba en exclusiva la incomprensible exclusión, por parte del Ministerio de Sanidad, de siete de los grandes hospitales de la Comunidad de Madrid del proyecto Joint Action on Comprehensive Cancer Care Networks (CraNE), una acción conjunta de la Unión Europea (2021-2027) diseñada para establecer redes oncológicas integrales y mejorar el acceso equitativo a una atención de alta calidad en todo el continente.
En aquel momento, el Gobierno central decidió cerrar la puerta a los fondos europeos a la mayoría de los buques insignia de la oncología madrileña (solo incluyó al Hospital Universitario La Paz) por aplicar un modelo político de cuotas geográficas. El departamento de Mónica García seleccionó a 14 centros repartidos por distintas comunidades autónomas.
Sin embargo, ante este "castigo" disfrazado de equidad, la Comunidad de Madrid actuó rápido y decidió jugar en otra liga. La consejera de Sanidad, Fátima Matute, lo explicó así recientemente en la Asamblea de Madrid: "frente a la política de exclusión del Ministerio, la Red Oncológica Madrileña (ROM) apostó por la excelencia". "Estamos orgullosos de tener a 8 de nuestros grandes hospitales acreditándose a la vez por la OECI (Organización de Institutos Europeos del Cáncer), lo que nos convierte en un caso único en Europa", explicó.
Primera red europea para 2028
Estos centros son el 12 de Octubre, el Ramón y Cajal, el Puerta de Hierro, la Fundación Jiménez Díaz, La Princesa, el Gregorio Marañón, el Clínico San Carlos, La Paz, y están en las distintas fases del proceso de acreditación como Comprehensive Cancer Center (CCC) que otorga OECI. En el ámbito privado, el grupo HM Hospitales también se encuentra en el proceso de homologación.
Tal y como informaba este periódico hace unos días, la Fundación Jiménez Díaz es el centro que va más avanzado, y ya pasado la primera auditoría. Le siguen el 12 de Octubre, que tiene la auditoría en abril, y el Puerta de Hierro, que ya ha superado los filtros iniciales y está en espera de fecha para realizarla.
Tal y como señalaron los representantes de la OECI en un acto celebrado en Madrid el mes pasado, la ROM va camino de convertirse en la tercera red de CCCs de Europa en 2028 y la primera infraestructura integral para el abordaje del cáncer (Comprehensive Cancer Infrastructure- CCI), un logro previsto para 2030.
Parece que el tiempo le ha dado la razón a Madrid. Europa exige hechos, no voluntades territoriales, y cuando el objetivo medirse con colosos mundiales como el Instituto Curie de París, el Charité de Berlín o el Instituto Nacional de Tumores de Milán, se requieren presupuestos millonarios en investigación y cientos de ensayos clínicos en marcha .
Ante las exigencias de Bruselas, el Ministerio de Sanidad se ha dado cuenta de que su red, la que tenían que presentar ante Europa, nacía coja, sin el músculo de Madrid. Acorralados porque su selección de centros no cumplía las exigencias de excelencia, no han tenido más remedio que enmendar su propio error.
Así, mediante un correo informal (muy mejorable tanto en las formas como en el fondo), el Ministerio (a través de sus "socios" del Instituto Catalán de Oncología- ICO) ha terminado "invitando" a los grandes hospitales de la CAM, los mismos que fueron rechazados hace dos años, a que se unan a la red europea –ahora denominada EUnetCCC–, para que aporten el empaque técnico que le falta a su lista de centros.
Por la puerta de atrás
Pese a que el Ministerio está intentando rectificar su veto por la puerta de atrás, los hospitales madrileños van a entrar por la puerta grande. Y no solo por ser los más avanzados de España en el proceso de acreditación de la OECI. También porque su superioridad está avalada por los rankings mundiales.
La Paz, el 12 de octubre y el Gregorio Marañón ocupan los tres primeros puestos nacionales, desplazando a los históricos centros catalanes. Además, hasta siete hospitales públicos madrileños figuran entre los 250 mejores del mundo.
A este aplastante aval internacional se sumó hace unos días el reconocimiento de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO, por sus siglas en inglés). El pasado martes, durante una sesión de la Fundación ECO, Walter Birch –máximo responsable de certificación de ASCO– confirmó el abrumador peso de Madrid: de los 19 centros españoles que han logrado la exigente acreditación de calidad oncológica QOPI norteamericana, casi la mitad están en esta región.
Por último, es clave señalar que los ocho centros madrileños citados funcionan ya como una red asistencial de atención en sí mismos, una de las principales exigencias de Europa.
Y lo hacen tanto por el hecho de regirse bajo una única gobernanza (la del Servicio Madrileño de Salud –Sermas–) como por que ya atienden a entre el 35 y el 40% de la población española con cáncer.
Centros colaboradores, no beneficiarios
La oferta de Sanidad y el ICO a los hospitales madrileños deja claro que entrarían en el proyecto europeo en calidad de "colaboradores" y no de "beneficiarios". Esto implica que están fuera de los fondos estructurales de "The European Comprehensive Cancer Centre Network (EUnetCCC)", 112 millones de euros, una cantidad histórica, donde la UE aporta 90 millones a fondo perdido y, los otros 30 millones, los aportan los estados miembros.
Ni siquiera el seleccionado Hospital Universitario de La Paz va a recibir la cantidad de esos fondos que le correspondería por estar entre los elegidos inicialmente, ya que, en un movimiento estratégico calculado, Sanidad consiguió que la Comunidad de Madrid asumiera el coste de acreditar a este centro. La injusticia es mayor si se tiene en cuenta que La Paz participó como hospital piloto del proyecto inicial (CraNE) para validar los estándares de gobernanza y redes.