Lo que casi nadie sabe del Pazo de Meirás: cuatro bodas, un sarcófago y la escritora que lo levantó
El Tribunal Supremo ha confirmado por unanimidad la sentencia de la Audiencia de La Coruña y ha ordenado a la familia Franco la devolución al Estado del Pazo de Meirás. Pero lo que casi nadie sabe es que este histórico edificio esconde muchas curiosidades: bodas familiares, pedidas de mano, un sarcófago de granito y la historia de la escritora que lo levantó.
El origen del Pazo de Meirás, ubicado en el concello de Sada a pocos kilómetros de A Coruña, se remonta a finales del siglo XIX. Fue la escritora gallega Emilia Pardo Bazán quien inició la construcción del edificio en una finca familiar, en la que ya existió una fortificación del siglo XVI.
Pardo Bazán se casó en 1868 en la capilla de la "granja de Meirás", que heredó tras la muerte de su padre. En 1893 colocó la primera piedra de la nueva construcción, conocida como las Torres de Meirás, diseñada al estilo neomedieval que estaba de moda en la época.
El pazo se convirtió en su lugar de retiro y de escritura, especialmente la llamada "Torre de la Quimera", donde alojó su extensa biblioteca. En los muros y torres dejó huella de su obra y personalidad, con títulos de algunas de sus obras esculpidos en los capiteles y en la fachada.
De Pardo Bazán a Francisco Franco
Tras la muerte de Emilia Pardo Bazán en 1921, el Pazo pasó a manos de su hija Blanca Quiroga de Pardo Bazán y de su nuera Manuela Esteban-Collantes, viuda de su hijo Jaime. Al no poder asumir los elevados gastos de mantenimiento, intentaron donarlo a los jesuitas, aunque finalmente no se llegó a ningún acuerdo.
En marzo de 1938, con la Guerra Civil ya inclinada a favor de los sublevados, se creó la Junta pro Pazo del Caudillo, integrada por autoridades locales y provinciales y empresarios de la zona, con el objetivo de adquirir el Pazo de Meirás para la Jefatura de Estado.
La compra se realizó mediante un crédito bancario que debía cubrirse con donaciones voluntarias. Al no ser suficientes estas aportaciones, se recurrió a suscripciones obligatorias para completar la cantidad.
Un lugar de vacaciones y eventos familiares
Las llaves de la antigua residencia de Emilia Pardo Bazán llegaron a Francisco Franco el 28 de marzo de 1938. Desde ese momento, el lugar dejó de llamarse Torres de Meirás y pasó a conocerse como Pazo de Meirás. Como su residencia oficial estaba en el Palacio de El Pardo en Madrid, Franco reservó el Pazo para disfrutarlo en vacaciones, donde pasó casi cuarenta veranos con su familia.
Tras su muerte en 1975, el Rey Juan Carlos concedió a Carmen Polo el título de Señora de Meirás, aunque ella dejó de acudir al pazo con el tiempo. Su hija y sus nietos continuaron usándolo como residencia estival y lugar de eventos familiares.
El 19 de febrero de 1978 se produjo un incendio, de causas nunca aclaradas, que dañó gravemente la estructura del edificio. Tras el costoso arreglo, la familia Franco consideró seriamente vender la propiedad. Rechazaron todas las ofertas hasta 2018, fecha en la que los nietos de Franco se pusieron de acuerdo para venderlo definitivamente a través de un portal inmobiliario.
Sin embargo, ese mismo año, el Parlamento de Galicia, con el apoyo unánime de todos los grupos políticos, realizó una petición para reclamar la titularidad pública del edificio y, en 2019, el Gobierno central presentó una demanda judicial con ese objetivo. Ahora, en 2026, el Supremo ha confirmado la sentencia y ordena a los Franco devolver al Estado el Pazo de Meirás.
Bodas familiares, pedidas de mano y un sarcófago
El Pazo de Meirás fue escenario de cuatro bodas familiares y una pedida de mano:
- María del Mar Martínez-Bordiú Franco Merry, tercera nieta de Franco, y Jimmy Giménez-Arnau, en 1977.
- María Aranzazu Martínez-Bordiú y Franco, sexta nieta de Franco, y Claudio Quiroga Ferro, en 1996.
- Jaime Ardid Martínez-Bordiú, bisnieto de Franco (hijo de Mariola y sobrino de Aranzazu), y Carmen Panadero Reyes, en 2004.
- Leticia Giménez-Arnau Martínez-Bordiú, bisnieta de Franco (hijo de Merry y Jimmy), y Marcos Sagrera Palomo, en 2008.
La pedida de mano fue de Luis Alfonso de Borbón, bisnieto del dictador e hijo de Carmen Martínez-Bordiú, a la venezolana María Margarita Vargas en 2004.
Durante la dictadura, la familia Franco hizo llevar al inmueble piezas y elementos de gran valor patrimonial, como la escultura del Pórtico de la Gloria del Maestro Mateo, que aún permanece en la capilla anexa a la Torre de Poniente. Allí se halla el sarcófago de granito que Emilia Pardo Bazán mandó construir para ser enterrada al morir.
Su deseo, sin embargo, no llegó a cumplirse y sus restos descansan en Madrid, en la Iglesia de la Concepción.