Cuando Robert Mueller dirigía el FBI , según relató su biógrafo Garrett Graff, estebleció un estricto código de vestimenta para los funcionarios de la agencia casi a modo de uniforme. Se trataba de una regla no escrita que incluía traje oscuro, corbata lisa y, ante todo, una camisa blanca inmaculada. Cuentan que en la década que estuvo al frente de la agencia, entre 2001 y 2013, tan solo un puñado de empleados se atrevieron a desafiar esta 'norma', por lo que fueron reconvenidos con buenos modos. Ahora, el actual presidente estadounidense, Donald Trump , ha ido un paso más allá. La última incorporación a su atuendo habitual -compuesto por un traje azul Brioni, una camisa blanca y una corbata roja- han sido unos zapatos oxford negros de piel de la marca Florsheim valorados en 145 dólares . Al parecer, comenzó a utilizarlos hace un año, cuando buscaba algo cómodo para afrontar las largas jornadas de trabajo, y quedó tan contento que ha empezado a regalarlos a los miembros de su gabinete. Para poder obsequiar a su equipo con este calzado, el dirigente norteamericano se ha aficionado a adivinar la talla de los integrantes de su Ejecutivo, antes de instar a un asistente a hacer el pedido correspondiente. Una semana después, la caja llega a la Casa Blanca y el presidente la firma o adjunta una nota de agradecimiento, según informa el periódico estadounidense 'Wall Street Journal', que cita personas familiarizadas con los hechos. Entre los agraciados con estos zapatos se encuentran muchos de los miembros del Ejecutivo de Trump, como el vicepresidente, JD Vance; el secretario de Estado de Estado, Marco Rubio , y los responsables de Defensa, Pete Hegseth ; de Comercio, Howard Lutnick, y de Transportes, Sean Duffy. Incluso Ross Worthington, encargado de escribirle los discursos, y el presentador de Fox News Sean Hannity cuentan con su propio par. Tal es la afición de Trump a esta prenda que los miembros de su gabinete tienen «miedo de no usarlos» y desairar al presidente, de acuerdo con una funcionaria de la Casa Blanca cuyo testimonio ha recogido el diario neoyorquino. Este temor y el hecho de que el mandatario calcule la talla a ojo han provocado que algunos de los destinatarios del regalo utilicen los zapatos aunque no sean del tamaño adecuado. Es lo que le ha ocurrido a Rubio, cuya imagen con un par de Florsheims claramente grande se ha hecho viral en las últimas horas. Estas fotografías han recordado a otras de 2016 en las que el actual secretario de Estado, cuando era rival de Trump en las primarias, fue visto con unos botines de tacón. Después de que se especulara con que podían ser unos Tom Ford de 1.990 dólares , el equipo del político aclaró que eran de la marca que apasiona ahora al presidente. Además de esta imagen de Rubio, se ha popularizado en estos días otra fotografía en la que el secretario de Estado aparece con el presidente, con el negociador y amigo de Trump Steve Witkoff y con los responsables de Energía, Chris Wright; de Comercio, Howard Luttnick, y del Tesoro, Scott Bessent, en el foro económico de Davos. Todos llevan los mismos zapatos . Algunos de los receptores del obsequio parecen no estar muy conformes con el calzado elegido por el dirigente republicano, acostumbrados a zapatos mucho más caros, y se han visto obligados a emplearlos a regañadientes. Un secretario del gabinete, de hecho, se quejó de tener que prescindir de sus Louis Vuittons , de acuerdo con el periódico estadounidense, que cita a personas presentes durante la queja. Hasta el momento, la Casa Blanca no ha confirmado oficialmente la elección de Florsheim por parte de Trump, pero uno de los destinatarios aseguró que el presidente tenía en una habitación muchas casas, en una de las cuales ponía «Scott» , en referencia al secretario del Tesoro.