Más de 2.000 euros de diferencia al año entre usar pellets y gas para calentar la casa
En plena crisis energética provocada por el bloqueo del canal de Ormuz por parte de Irán como respuesta a los ataques de Israel y Estados Unidos, el precio del petróleo se ha disparado en los mercados internacionales. Este aumento ya se está reflejando en el coste de la gasolina, el diésel y también en los combustibles para la calefacción doméstica.
Aunque la primavera está a la vuelta de la esquina y cada vez quedan menos días de frío, en muchos hogares la calefacción sigue siendo imprescindible, especialmente cuando cae el sol y el viento frío vuelve a bajar las temperaturas. Durante este invierno, una de las mayores preocupaciones de muchas familias ha sido precisamente la subida del coste de la energía, lo que ha llevado a muchos consumidores a buscar alternativas más económicas para calentar sus casas.
Entre las opciones que más interés ha despertado está el uso de pellets de madera, un combustible cada vez más utilizado en estufas y calderas domésticas. Y es que la diferencia de precio frente a los sistemas tradicionales puede llegar a ser muy significativa: hasta más de 2.000 euros al año en algunos casos.
Una brecha histórica entre combustibles
Según datos recientes del mercado energético, el precio de una tonelada de pellets se ha mantenido estable en torno a los 406 euros, mientras que el gasóleo para calefacción ha experimentado una subida de aproximadamente un 55 % en el mismo periodo.
Esto ha provocado que la diferencia económica entre ambos sistemas alcance niveles históricos. Un hogar medio que utilice pellets para calentar su vivienda puede ahorrar alrededor de 2.387 euros al año frente a un sistema de calefacción basado en gasóleo. Si se compara con el gas, el ahorro puede llegar incluso a 2.510 euros anuales.
En términos prácticos, estos datos significan que las familias que utilizan pellets disponen de un margen económico equivalente a una paga extra anual, mientras que quienes dependen de combustibles fósiles ven cómo gran parte de su presupuesto doméstico se destina a pagar la calefacción.
Un sistema cada vez más atractivo
Desde el sector de la biomasa destacan que esta diferencia de precios refleja una tendencia que podría consolidarse en los próximos años. Doris Stiksl, directora general de la asociación del sector proPellets Austria, asegura que la situación actual marca un punto de inflexión.
Según explica, nunca antes la distancia económica entre los combustibles fósiles y la calefacción basada en biomasa había sido tan grande. En su opinión, esta brecha demuestra que los sistemas de calefacción con pellets actúan como una especie de escudo frente a la inflación energética.
Más ahorro y menos dependencia exterior
Además del ahorro directo en la factura energética, los defensores de este sistema subrayan otro aspecto clave: la menor dependencia de combustibles importados. Mientras que el gasóleo y el gas dependen en gran medida de mercados internacionales sujetos a conflictos geopolíticos,los pellets suelen producirse localmente a partir de residuos de madera.
Esto no solo reduce la exposición a crisis internacionales, sino que también contribuye a impulsar la economía local y el aprovechamiento de recursos forestales.
Una alternativa cada vez más presente en los hogares españoles
Ante la volatilidad de los precios energéticos y la incertidumbre geopolítica, cada vez más familias estudian la posibilidad de cambiar su sistema de calefacción. Aunque la instalación inicial de una estufa o caldera de pellets puede requerir inversión, el ahorro acumulado en los años siguientes está llevando a muchos hogares a considerar seriamente esta opción.