Encuentros de amor por Cuba
La matriz tóxica y mendaz según la cual Cuba está sola, se desdibuja en estas horas y se va debilitando, definitivamente, gracias a todos los amigos que llegan a la Isla para patentizar su solidaridad con la Revolución y para expresar el rechazo al bloqueo imperialista.
Esa realidad marcó la tarde de este viernes, desde el capitalino Palacio de las Convenciones, donde el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, sostuvo encuentros con varias delegaciones, a las cuales mueven la amistad y la admiración por la Mayor de las Antillas.
En una jornada que también contó con la presencia del miembro del Buró Político y Secretario de Organización del Comité Central del Partido Comunista, Roberto Morales Ojeda, así como con el miembro del Comité Central del Partido y jefe de su Departamento de Relaciones Internacionales, Emilio Lozada García, el primer momento tuvo lugar cuando el dignatario dio la bienvenida a una delegación entre quienes se encontraba Jeremy Corbyn -miembro del Parlamento de Reino Unido y del Consejo de la Internacional Progresista-. El visitante dijo con sumo cariño a Díaz-Canel, en medio del cálido saludo: “Mi amigo…”.
Lo que vino después fue un afectuoso intercambio, en cuyos primeros instantes el mandatario cubano valoró el gesto de llegar a la Isla en tiempos tan complicados. Él dijo a los amigos que han llegado con el Convoy Nuestra América a Cuba, que ellos, más que hacer llegar una caravana, han demostrado grandeza de corazón y valentía: “Sabemos lo que significa venir a Cuba”, recalcó el Jefe de Estado.
En nombre de sus compañeros habló entonces David Adler, co-coordinador de la Internacional Progresista, y organizador del Convoy solidario. Él habló de alegría por “poder facilitar la expresión profunda de tanta gente”; e hizo énfasis en que la ayuda del Convoy representa la voluntad de millones de seres humanos.
David hizo referencia al éxito de haber llegado en estos tiempos a las nuevas generaciones, a quienes se les ha explicado el valor y el significado de la Revolución Cubana; y comentó el orgullo por haber llegado al encuentro con el dignatario, acompañado de amigos procedentes de distintos lugares del planeta.
En ese intercambio el Presidente Díaz-Canel recibió como regalo un libro de poesía. Y el gesto tuvo mucho sentido, porque el mundo, tan herido y deshumanizado, necesita de versos que hablen sobre lo mejor de la especie.
Foto: Roberto Suárez.
Seguidamente se produjo un segundo encuentro: el mandatario recibió a Fernando Pereira, presidente del Frente Amplio de Uruguay. A él, el dignatario lo llamó amigo, y le expresó el “agradecimiento eterno por estar con Cuba en esta hora difícil”. No hay palabras, dijo, que alcancen para agradecer en nombre del pueblo, del Partido, y del Gobierno cubanos.
“La vida de la mayoría de nosotros -dijo Fernando- ha estado atravesada por el ejemplo de la Revolución Cubana”. Resultó inevitable su evocación de la Operación Milagro, esa que puso luz en la mirada de muchas personas pobres, y que constituye un maravilloso episodio de lo que ha sido el espíritu de la solidaridad.
En un tercer encuentro el Presidente cubano pudo escuchar el sentir del intelectual italiano Luciano Vasapollo, miembro de la Red de Comunistas de su país. Ante él, el dignatario compartió su convicción de que Cuba saldrá adelante, sostenida, entre otras esencias, por la ayuda solidaria.
La jornada marcada por la fraternidad y la esperanza, por diálogos cercanos, tuvo como cierre el intercambio entre los dirigentes cubanos y cuatro eurodiputados -el belga Marc Botenga, los italianos Ilaria Salis y Mimmo Lucano, y la francesa Emma Fourneau-. A ellos, el Jefe de Estado expresó que el Convoy es también una “ayuda sentimental, espiritual, que nos da energía”, que refuerza convicciones, que recuerda la justeza de muchas causas.
El amor ha llegado a Cuba
La tarde solidaria de este viernes no concluyó con los cuatro encuentros: en el Salón Plenario del Palacio de las Convenciones tuvo lugar, después, el intercambio entre dirigentes de la Revolución Cubana, y quienes han llegado a la Isla como parte del Convoy Nuestra América a Cuba.
Fue una jornada que contó desde la presidencia, entre otros, con el Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular y del Consejo de Estado, Esteban Lazo Hernández; con el Primer Ministro de la República de Cuba, Manuel Marrero Cruz; y con el Secretario de Organización del Comité Central del Partido Comunista, Roberto Morales Ojeda -los tres, miembros del Buró Político.
El Presidente del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), Fernando González Llort, abrió la tarde a nombre de la institución solidaria, y del pueblo. Bienvenidos, dijo, “a este espacio de hermandad”, al espacio -destacó- donde se han forjado tantos capítulos de unidad y de solidaridad.
Fernando afirmó que el Convoy Nuestra América a Cuba está haciendo historia, para la Isla, y también para el mundo. Y Resaltó que esa fuerza solidaria “nos acompaña para tender puentes de hermandad”, para “reafirmar que los pueblos, unidos, son invencibles”.
Ese abrazo fraternal que ha llegado a la Mayor de las Antillas -según detalló el Héroe de la República de Cuba- está conformado por unos 650 visitantes de 33 países, por representantes de unas 140 organizaciones. A los presentes en el Salón Plenario, González Llort expresó: “Cada uno de ustedes traen consigo no solo un mensaje de solidaridad sino también una causa con la justicia y con la soberanía de los pueblos”. Por tal razón, extendió el agradecimiento sincero de un pueblo bloqueado pero que se sabe acompañado.
“Cada uno de ustedes -enunció- nos devuelve la certeza de que la lucha por la justicia no es una lucha solitaria”.
Foto: Roberto Suárez.
Se sumaron las voces de los hermanos: de ellas emergieron ideas firmes como que, ante lo que está viviendo el mundo, cualquier humanista debería entender que la lucha por la paz es una lucha a la cual no se puede renunciar.
Emotivas fueron las palabras de la estadounidense Medea Benjamin, de CODEPINK, quien dio las gracias a quienes en la Isla les recibieron. Ella recordó que el pueblo de su país quiere vivir en amistad, con amor hacia el pueblo de Cuba. La valiosa activista habló de llevar a su tierra cada historia vista sobre la vida en la Mayor de las Antillas, para convencer a quienes pueden obrar los cambios, sobre la necesidad de acabar con la política tan cruel, tan inhumana del bloqueo.
Otras voces fueron escuchadas. Estaban impregnadas de la voluntad de defender a Cuba; de practicar la solidaridad con hechos y no con meras palabras; de defender la ética solidaria que la Isla siempre ha puesto en alto; de dar a Cuba lo que Cuba siempre ha sabido dar al mundo: amor.
Hacia el final del encuentro, el Presidente Díaz-Canel compartió con los presentes, a quienes llamó hermanas y hermanos, varias ideas que tienen que ver con el momento actual. A ellos, el dignatario les dijo que abrazaban con su presencia, en un gesto de amistad, de cariño, de comprensión y humanismo.
Lo que estamos discutiendo -aseveró el Jefe de Estado- no es solo la causa de Cuba, sino también la causa de todos los pueblos del mundo. Y recalcó que el futuro no puede ser la guerra que aplasta al multilateralismo; que el futuro no puede ser un mundo donde veamos todos los días las horribles escenas de Palestina.
“Con la presencia de ustedes -expresó Díaz-Canel Bermúdez-se ve y se siente la solidaridad internacional”. Y subrayó que ese abrazo colectivo energiza; y que, como han dicho todos los hermanos, Cuba no está sola.
El Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba habló sobre el admirable y tradicional amor de México hacia la Isla; sobre las maniobras de un imperio que ejerce presiones brutales en su afán por aislar al país caribeño; sobre cómo, quien se levanta hoy con Cuba, lo hace, como dijera Martí, para todos los tiempos.
El mandatario, además de aludir a toda la carga tan útil que han traído los amigos a través del Convoy, quiso también hablar de un envío muy valioso: “Ustedes -valoró- han traído un enorme corazón, un solo corazón que es la solidaridad de los pueblos del mundo con Cuba”. Y enfatizó que los amigos del Convoy, para llegar a tierra cubana, tuvieron que pasar por sobre un mundo de mentiras que se han levantado contra la Isla.
“Esta Revolución va a continuar venciendo”, afirmó el dignatario, quien afirmó que tal suerte será posible porque también se podrá contar con el apoyo de los amigos.
Díaz-Canel dedicó parte de su intervención a recordar que Cuba no es una amenaza en el mundo sino todo lo contrario; volvió a pasajes como la obra internacionalista de los maestros cubanos, como la Operación Milagro, como la ayuda a otras naciones en tiempos de la COVID-19; y extendió una pregunta que invita a pensar: “¿Por eso somos una amenaza; o somos una amenaza por el ejemplo?”.
Foto: Roberto Suárez.
En sus palabras hubo espacio para evocar a los 32 combatientes cubanos caídos en Venezuela, y a los que recientemente evitaron la entrada, por mar, de un grupo de terroristas. ¿Qué no harían, dijo, millones de cubanos ante una agresión imperialista? Y en otro momento desmontó más de una mentira con las cuales el enemigo jurado de la Revolución pretende aislar a Cuba.
“Ustedes están construyendo los puentes que el imperio no puede destruir. Gracias por eso”, expresó el mandatario a sus interlocutores, a quienes también dijo que lo que hay que defender son los derechos de las mayorías, los derechos de los pueblos a la autodeterminación.
“Los revolucionarios no nos rendimos, los revolucionarios somos optimistas”, recalcó, y ofreció a los presentes múltiples detalles sobre la realidad nacional.
“Estamos en tiempos difíciles, pero también en tiempos de definiciones, y aquí hay un pueblo que prefiere vivir de pie a morir de rodillas”, enfatizó el Jefe de Estado, quien también aseveró que las generaciones actuales que comparten la Revolución no permitirán que se pierda el legado del Comandante en Jefe Fidel Castro en el año de su centenario.
El Presidente cubano afirmó, como ha hecho en otras ocasiones, que el país está dispuesto al diálogo y a la cooperación con el gobierno de los Estados Unidos, pero sin renunciar a los principios de la Revolución: “Seguimos siendo de Patria o Muerte, y venceremos”, dijo a los hermanos solidarios.