EE. UU. asegura haber “debilitado” el control de Irán sobre el estratégico Estrecho de Ormuz
El Ejército de Estados Unidos afirmó este sábado que la capacidad de Irán para amenazar la libre navegación en el Estrecho de Ormuz se encuentra severamente “debilitada”. Según el balance entregado por el almirante Brad Cooper, jefe del Mando Central (CENTCOM), las recientes operaciones aéreas lograron neutralizar infraestructuras críticas que el régimen de Teherán utilizaba para presionar una de las arterias comerciales más importantes del mundo.
La operación clave consistió en el lanzamiento de bombas de alta potencia (dos toneladas) sobre una instalación subterránea en la costa iraní. Este búnker, según la inteligencia estadounidense, funcionaba como un centro logístico para el almacenamiento de misiles de crucero antibuque y lanzadores móviles, herramientas principales con las que la Guardia Revolucionaria ha intentado bloquear el paso de crudo.
Neutralización de radares e inteligencia
Además del golpe a los arsenales, el almirante Cooper detalló que las fuerzas de la coalición destruyeron emplazamientos de apoyo a la inteligencia iraní y repetidores de radar. Estos sistemas eran fundamentales para que Teherán pudiera vigilar y fijar como blanco el movimiento de buques internacionales en el estrecho.
“La capacidad de Irán para amenazar la libertad de navegación se ha visto debilitada, y no cejaremos en nuestro empeño por alcanzar estos objetivos”, declaró Cooper a través de un video oficial. El oficial enfatizó que el control que Irán ejercía sobre el enclave está disminuyendo a medida que la infraestructura de vigilancia costera es eliminada.
Respuesta iraní y crisis humanitaria
Pese a los anuncios de Washington, la Guardia Revolucionaria de Irán ha reivindicado ataques contra diversas embarcaciones en los últimos días como represalia por la ofensiva iniciada el 28 de febrero. Teherán mantiene su postura de resistencia, lanzando misiles y drones no solo contra el tráfico marítimo, sino también contra bases militares estadounidenses en la región e intereses israelíes.
El costo humano del conflicto sigue siendo materia de controversia y preocupación internacional. Irán reporta más de 1.200 muertos desde el inicio de los ataques, mientras que el grupo Human Rights Activists in Iran (con sede en EE. UU.) elevó la cifra a más de 3.000 fallecidos, denunciando que la gran mayoría de las víctimas son civiles atrapados en las zonas de bombardeo costero.