Cuando el arte también cuida: el proyecto “Escena Silvestre” lleva la flora y fauna chilena a los hospitales públicos
Cristina Tapia todavía recuerda la sensación que le despertaban las grises salas de espera en el hospital. “Con mi mamá hacíamos las filas para la leche, y cada vez que me enfermaba tenía que ir muy temprano para que me alcanzaran a atender”, expresó sobre esas visitas de la infancia.
“Era heavy como en los espacios, sobre todo en el tiempo en que yo era chica, en los 90, no eran muy pediátricos”, definió en torno a esa experiencia. Aunque también hubo excepciones.
“Amaba un lugar que estaba en el hospital San Borja. Era una sala de espera que tenía un mural gigante de un fondo del océano y, para mí, realmente hacía una diferencia total esperar ahí versus en todos los otros lugares de salud pública a los que iba. Siempre pensé por qué no se podía hacer eso en otros lados”, sumó Tapia.
Con el paso del tiempo, y ya formada profesionalmente como diseñadora teatral, la artista decidió tomar esas memorias y resignificarlas en un gesto que contribuyera a cambiar las vivencias de los niños, niñas y adolescentes del presente y el futuro.
Así nació “Escena Salvaje”, un proyecto artístico y cultural que ya ha instalado diversos murales ilustrados de gran formato en hospitales públicos, integrando arte, biodiversidad y salud a dichos entornos. Financiado a través del Fondo Nacional de Desarrollo Cultural y las Artes en su línea de Creación, la iniciativa propone transformar espacios marcados por la espera y la preocupación en entornos que favorezcan la contención emocional, la curiosidad y el aprendizaje.
Escena Silvestre, proyecto que interviene muros de hospitales públicos con flora y fauna chilena.
Lo anterior, sumado a su formación en diseño y su experiencia trabajando en espacios clínicos, dio origen a una pregunta que terminó convirtiéndose en la base del proyecto: por qué no llevar ese tipo de intervenciones a más hospitales y, además, por qué no hacerlo con identidad local.
“Siempre pensaba: ¿por qué no era, por ejemplo, un pudú? ¿Por qué no eran siete colores? Nosotros tenemos tantas maravillas en nuestro territorio para realizarlo y también para educar”, señaló la artista.
Desde entonces, Escena Silvestre ha intervenido cinco centros de salud, contando el San Juan de Dios, el Hospital Luis Calvo Mackenna y el Hospital Franco Ravera Zunino en Rancagua, los que forman parte de esta red de espacios transformados. En cada uno, el proyecto ha encontrado una recepción positiva y una oportunidad para crecer.
La intervención más reciente en el área de Urgencia del Hospital Roberto del Río es un buen ejemplo. Allí, más de 100 metros cuadrados de muros fueron convertidos en un universo inspirado en Rapa Nui: peces, aves, flora y referencias culturales dialogan en una composición pensada no solo para ser observada, sino también habitada emocionalmente por quienes transitan el lugar.
Otra elección que tampoco fue casual. “Elegimos hablar de Rapa Nui porque necesitábamos llevar un poco de paz y tranquilidad a esta zona de mucho estrés, y queríamos crear un acuario. Creíamos que el azul les iba a llevar paz, que sentirse en un espacio así, de agua, iba a dar tranquilidad en esos momentos de mucho estrés”, compartió la diseñadora.
Muros que contienen, educan y acompañan
La escena, sin embargo, no se limita a lo visual. Cada mural contiene información sobre las especies representadas y su relevancia ecológica y cultural, incorporando una dimensión educativa que amplía la experiencia. Y, justamente, es en ese cruce entre arte y conocimiento que “Escena Silvestre” encuentra una de sus principales apuestas.
Según explicó Claudia González, investigadora y desarrolladora de contenidos del proyecto, estos muros funcionan como verdaderas plataformas de divulgación.
“Tenemos plena conciencia de la tremenda oportunidad que son estos muros, visitados por miles de personas al año, para colaborar con la educación ambiental. Entonces, cuando elegimos los contenidos que vamos a trabajar en ellos, no solo estamos escogiendo de qué hablamos, sino que ponemos mucha atención a la manera en la que abordamos los temas. Cómo los hablamos y cómo los presentamos son criterios tan importantes como de qué hablamos”, afirmó la investigadora.
Esa preocupación se traduce en un diseño que busca ser accesible a públicos diversos, desde niños que aún no leen hasta adultos que se detienen a observar con más detalle. Sopas de letras, comparaciones de tamaños, juegos visuales y preguntas abiertas invitan a interactuar con los murales, activando distintos niveles de lectura y participación.
“Hacemos educación ambiental a través de incitar a la curiosidad, dejar preguntas abiertas en nuestros muros y también invitar a jugar. Nuestro objetivo no es dar cátedras ni clases sobre biodiversidad, sino más bien despertar la curiosidad, animar el asombro”, agregó González.
Escena Silvestre, proyecto que interviene muros de hospitales públicos con flora y fauna chilena.
Pero Escena Silvestre no es un proyecto replicable en serie. Cada intervención responde a una observación minuciosa del espacio y de la comunidad que lo habita. Antes de diseñar, el equipo investiga quiénes son los pacientes, cuáles son sus edades, qué tipo de atención reciben, cómo es el lugar físico y qué necesidades emocionales predominan.
“Cada espacio al que ha llegado Escena Silvestre tiene sus necesidades únicas y especiales. Hemos estado en salas de espera, en salas de hospitalización, en zonas de maternidad, en áreas dentales, en áreas de procedimientos que son súper incómodos para los niños”, explicó Tapia. “Y el foco de cada mural es atender a cada espacio con las necesidades específicas de los pacientes y a los niveles de estrés que llevan en ese lugar”.
Así, por ejemplo, en el Hospital San Juan de Dios, donde intervinieron la Unidad de Hospitalización Pediátrica —un área de alta complejidad—, el énfasis estuvo puesto en conceptos como la ternura, el cuidado y la resiliencia. Obras como “Pequeños valientes” establecen un paralelo entre las crías de distintas especies y los niños que enfrentan tratamientos médicos, mientras otras piezas destacan el juego y los vínculos afectivos en el mundo animal.
“Escogimos hablar del valor de la ternura en la naturaleza o de los pequeños valientes: cómo las crías se enfrentan a desafíos muy importantes siendo niños. También hablamos sobre los cuidados que dan los adultos a los niños en la naturaleza”, detalló González. “Buscamos alentarlos y hacerlos sentir mejor desde nuestro trabajo”.
Así, la respuesta no tardó en manifestarse. Tanto pacientes como sus familias y los equipos de salud coinciden en que los espacios intervenidos generan un cambio inmediato en el ánimo. La sorpresa inicial al cruzar una puerta y encontrarse con un entorno distinto rompe con la expectativa tradicional del hospital como un lugar frío y distante.
Escena Silvestre, proyecto que interviene muros de hospitales públicos con flora y fauna chilena.
“Lo que nos cuentan frecuentemente es que los niños cambian su disposición al entrar a un espacio que los sorprende. Esto también pasa con los adultos”, comentó González. “Refresca y cambia completamente el ánimo de quienes son atendidos ahí”.
Impacto que igualmente alcanza a quienes trabajan en estos recintos. “Nos han hablado de sentir que sus unidades están más lindas que nunca. Hay cierto orgullo de tener esta intervención que les da identidad”, añadió.
“Nos han escrito de varios centros de salud, desde Antofagasta hasta Puerto Montt, y nos emociona mucho que les haya gustado el proyecto. Queremos llevarlo a todos lados”, dice Tapia. Sin embargo, el desafío principal sigue siendo el financiamiento. “La salud pública tiene muchas prioridades y la parte estética no es la principal, entonces dependemos de fondos externos”.
Hasta ahora, el proyecto ha sido costeado íntegramente a través de fondos concursables del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, lo que, según González, refuerza su vocación pública: “Trabajamos con fondos del sector público para el sector público. Y esto es algo que nos interesa profundamente, porque nuestro proyecto tiene además una gran vocación social”.
Las proyecciones, no obstante, van más allá de los hospitales. El equipo ya explora la posibilidad de llevar estas intervenciones a espacios educativos, escuelas hospitalarias e incluso desarrollar propuestas inclusivas para niños con discapacidad visual, incorporando elementos táctiles y volumétricos.
En un contexto donde la humanización de la salud se vuelve cada vez más relevante, Escena Silvestre propone una respuesta concreta: transformar el entorno no solo embellece, sino que también incide en la experiencia emocional de quienes lo habitan. En esos muros, donde conviven un puma, una ballena o un pequeño pingüino, se instala una idea simple pero poderosa: incluso en los momentos más difíciles, el arte puede abrir una ventana hacia algo más amable, más cercano y profundamente humano.