Un joven futbolista muere y su mejor amigo queda en coma tras explotar la batería de una bici eléctrica en una vivienda de Londres
Tommy Ballay-Dean, conocido como Junior, murió el miércoles en la vivienda de su amigo Shauny Halsey, en Southwark (sur de Londres), después de que un incendio repentino arrasara el piso. Ambos jóvenes, de 16 años, acababan de volver de una tienda cuando la batería de una bicicleta eléctrica habría explotado, según informó Metro UK.
Los servicios de emergencia recibieron el aviso a las 14:57 y cuatro camiones de bomberos trabajaron hasta las 16:34 para controlar las llamas. Junior fue declarado muerto en el lugar. Shauny sufrió quemaduras graves y lesiones faciales que pusieron su vida en peligro. Fue trasladado al King’s College Hospital, inducido al coma y posteriormente llevado a un hospital de Essex para someterse a múltiples injertos de piel.
El joven era estudiante del St Thomas the Apostle School, en Peckham, y había jugado en varios equipos de base, como Mass Elite, Blaise Ballers, Rotherhithe FC y Whitestar Academy. Su entrenador y amigo de la familia, Dean Stanhope, lo describió como un chico “luminoso, querido por todos” y con un talento enorme, que llevaba dos años trabajando intensamente para convertirse en futbolista profesional.
Más de 100 personas visitaron la casa de la madre de Junior tras la tragedia, y una campaña de GoFundMe ha recaudado ya más de 35.000 libras para ayudar a la familia. Otra colecta se abrió para apoyar a los padres y a la hermana de Shauny, cuya vivienda quedó completamente destruida: paredes derrumbadas, muebles derretidos y la familia desplazada a un hotel cercano al hospital.
La policía investiga la causa, pero no sospecha de un delito
Según Daily Mail, existen indicios de que el incendio pudo originarse por un cargador defectuoso de una bicicleta eléctrica. La Policía Metropolitana confirmó que el incidente no se considera sospechoso y que la investigación continúa en colaboración con los bomberos.
Un familiar de Shauny explicó que ambas familias están en shock y que los jóvenes eran “chicos buenos, educados”, que no se metían en problemas y pasaban el tiempo jugando a videojuegos o al fútbol. La escena tras el incendio fue devastadora, con amigos de los adolescentes llorando en la calle al conocer la noticia.