El Banco de Francia repatría su oro desde Nueva York y logra una plusvalía de 12.800 millones de euros
Las reservas de oro siguen siendo uno de los pilares silenciosos del sistema financiero internacional. Grandes potencias como Estados Unidos, Alemania e Italia lideran el ranking mundial con varios miles de toneladas acumuladas, reflejo de décadas de acumulación estratégica. Concretamente, el listado es encabezado por los americanos, con un total de 8133,53 toneladas. En este contexto, Francia ocupa una posición destacada como cuarta potencia mundial, con unas 2.437 toneladas custodiadas por Banque de France, lo que la sitúa entre los actores clave del sistema monetario global. Esta posición consolidada refuerza su papel dentro del equilibrio financiero europeo.
España, por su parte, dispone de aproximadamente entre 281 y 283 toneladas de oro en pleno 2026, una cifra muy inferior a la francesa pero suficiente para mantenerse dentro del grupo de los veinte mayores tenedores del mundo. Esta diferencia ilustra el peso desigual de las economías europeas en términos de reservas, aunque también confirma que el oro sigue desempeñando un papel relevante como activo de respaldo incluso en países con menor volumen. Su nivel de reservas responde a una estrategia más conservadora y estable a largo plazo.
Francia traslada sus reservas de oro de Estados Unidos
En este contexto, la operación realizada por el Banco de Francia adquiere una dimensión especialmente significativa cuando se analizan sus cifras concretas. De las 2.437 toneladas totales, unas 129 toneladas estaban almacenadas en New York, lo que representa cerca del 5% de sus reservas. Este oro ha sido sustituido por lingotes modernos y trasladado a Paris, mientras que otras 134 toneladas aún presentes en Francia deberán ser adaptadas a los nuevos estándares de aquí a 2028, dentro de un proceso de modernización iniciado hace dos décadas. Este proceso muestra una planificación progresiva y sostenida en el tiempo.
Casi 13.000 millones de euros de plusvalía
La ejecución de la operación también destaca por su complejidad y precisión temporal. No se trató de un único movimiento, sino de 26 operaciones realizadas entre julio de 2025 y enero de 2026. Este calendario permitió aprovechar el contexto de precios elevados del oro, lo que se tradujo en una plusvalía total de 12.800 millones de euros. De esa cifra, unos 11.000 millones se registraron en 2025 y alrededor de 1.800 millones en 2026, reflejando un impacto directo en los resultados financieros del banco central. La fragmentación de las operaciones permitió optimizar el rendimiento en cada fase del mercado.
Cambio en el balance anual del Banco de Francia
El efecto contable de esta estrategia ha sido notable si se compara con ejercicios anteriores. En 2024, Banque de France había registrado pérdidas cercanas a 7.700 millones de euros, mientras que en 2025 logró un beneficio de unos 8.100 millones. La operación sobre el oro explica buena parte de este giro, actuando como un mecanismo de compensación en un contexto financiero complejo. Aun así, se trata de una ganancia no recurrente, ligada a condiciones específicas del mercado. Este contraste evidencia la volatilidad de los resultados en los bancos centrales.
Más allá de los números, la operación refleja un cambio estructural en la gestión de reservas. Francia no solo ha mantenido intacto su volumen total de oro, sino que ha mejorado su calidad, su liquidez y su localización. Al concentrar más metal en territorio nacional y adaptarlo a estándares internacionales, el país refuerza su soberanía financiera y su capacidad de reacción ante posibles crisis, demostrando que incluso un activo tradicional como el oro puede ser objeto de una gestión activa y altamente sofisticada. Esta estrategia puede servir de referencia para otros bancos centrales en el futuro.