Las condiciones de Vox alargan el pacto de Guardiola y calientan Andalucía
No hay acuerdo para formar gobierno en Extremadura. De momento. Se reunieron este miércoles en Mérida el Partido Popular y Vox después de un tiempo sin hacerlo y la rumorología quiso ver un parto que todavía tendrá que esperar. A la gestación le quedan, al menos, dos semanas. Más tiempo para «calentar» la precampaña andaluza.
«Parece imposible hasta después de Semana Santa», reconoció Abel Bautista, el número dos de María Guardiola, en una declaración ante los medios de comunicación tras la reunión. Por lo menos, hay avances significativos y las posiciones parece que cada vez están más cerca. A punto de caramelo. Aunque las dos partes coinciden en la necesidad de que las medidas que se han puesto encima de la mesa se puedan cumplir.
Y hay algunas reivindicaciones de Vox que tienen difícil encaje legal. O bien por la falta de competencias, o bien por la falta de presupuesto. O bien porque, directamente, representan un brindis al sol.
Como publicó hace unos días LA RAZÓN, antes de las elecciones en Castilla y León el documento programático estaba casi finiquitado. Pero Santiago Abascal no quiso apoyar la investidura de Guardiola por el miedo a un coste en las urnas y decidió dejarlo para más adelante.
Hoy, la situación no dista mucho. En la mayoría de medidas que Vox ha puesto encima de la mesa hay consenso y, como reconoció el secretario general del PP extremeño, «algunos puntos», de hecho, están cerrados.
El embrollo viene con los peros. Porque hay algunos otros puntos que generan dudas: «Hay que seguir dando una vuelta y pasarlos a las consejerías para que estudien las propuestas que realiza Vox».
Se resistió Bautista a explicar de dónde nacen las diferencias. Minutos antes, Vox emitió un comunicado en el que sacó pecho de algunas ideas. La mayoría de ellas, tan genéricas como: «Seguridad en las calles, vivienda accesible, fin del despilfarro público».
Desveló el partido verde algunos peajes que tienen buena venta para su parroquia en el preludio de las elecciones en Andalucía. Sobre todo, en materia de inmigración. «Prioridad de los españoles en la sanidad». Dirigentes del PP confirman que se pueden establecer algunos límites desde una administración autonómica. Está por ver cómo queda en el papel.
Lo que no se puede cumplir, porque es imposible, es el «fin de Mercosur y el Pacto Verde». Tampoco parece que pueda hacer mucho la Junta por frenar el cierre de la central nuclear de Almaraz, otro requisito que estipula Vox.
En materia de género, un terreno especialmente sensible en el que Abascal pretende cobrarse su peso en oro, su partido no mencionó nada. «Fin de las políticas de sustitución demográfica, la familia en el centro de todas las políticas».
El encuentro de este miércoles contó con la presencia de Miguel Tellado, mano derecha de Feijóo, y con tres enviados de Abascal: la secretaria general adjunta y los portavoces de Economía y Vivienda. Además de los máximos responsables de cada partido en la región, naturalmente.
Reducción de impuestos
Según desveló el PP, la discusión fue «mucho más técnica» en aspectos económicos, caso de la fiscalidad. Las dos partes convinieron la necesidad de acometer una «rebaja de impuestos» para «aliviar la carga impositiva que sufren los ciudadanos».
El objetivo final, recalcó ante la prensa Bautista, es «conseguir un gobierno cuanto antes», con un compromiso presupuestario y, lo prioritario, de durabilidad. Que no vuelva a pasar como la vez anterior. Que el gobierno dure una legislatura completa. «Cuanto más detallado esté el acuerdo, más garantías habrá de que ambas partes estén cómodas».
«La cuestión», remachó el dirigente popular, «es que hay plena sintonía en los enunciados de gran parte de las medidas». No en todas. Distintas fuentes conocedoras aseguran que los escollos provienen en el apartado de género y en la exigencia de Vox de suprimir la ley LGTBI, que aprobó un presidente popular: Monago.
En cualquier caso, incluso en aquellas en las que hay sintonía, el PP ha encargado estudiar la posibilidad de que se puedan aplicar. Porque, explicó, «una vez que se baja al detalle para incluir a la previsión presupuestaria... hay que hacer más encaje». La clave: «No nos vamos a comprometer a nada que no vamos a hacer».
Y en el mensaje que envió ayer Vox figuran ciertos globos sonda, porque son inaplicables. Ninguna comunidad de España puede acabar con Mercosur ni con el Pacto Verde, ni tampoco puede forzar que el PP de Von der Leyen rompa con el PSOE en el Parlamento Europeo. Tampoco puede limitar el acceso de los inmigrantes a todas las prestaciones del Estado.
A día de hoy, la gran incógnita es cómo se sintetizan los eslóganes lanzados por Vox y, sobre todo, si son exactamente eso: eslóganes para poder sacarle rédito a un acuerdo después de poner al PP a caer de un burro.
Óscar Fernández, portavoz de Vox en la Asamblea, se expresó en términos muy parecidos al PP. «Todavía no hay ningún tipo de acuerdo, no lo ha habido en ningún momento hasta ahora. Esperemos que lo haya».
La sensación, dio a entender, es que lo habrá: «Percibimos una predisposición por parte de la señora Guardiola para que lleguemos al acuerdo». Porque, ensalzó, ahora sí que «está reconociendo el peso de Vox».
El reparto de sillones, para más adelante
Con la reunión de este miércoles en Extremadura, se aleja el fantasma de la repetición electoral. Nada parece indicar que las negociaciones se puedan ir al traste. De hecho, tanto PP como Vox no ocultaron la buena sintonía del encuentro y confirmaron que habrá otro más la próxima semana, para seguir avanzando en los pormenores del documento programático.
«Medida a medida», insisten desde Vox, donde recalcan que el siguiente paso, claro está, será el reparto de «sillones», como los llama Abascal. La voluntad sigue siendo la de entrar en la Junta y toda vez que se cierre el programa a aplicar, la siguiente fase es diseñar el organigrama, con el número de puestos, las direcciones generales y, lo más importante, el presupuesto que recibe cada consejería. Un punto al que Vox le da especial importancia para volver a la gestión.