Estos son los efectos inevitables que se están dando en las personas por el cambio de hora, según una psicóloga
El cambio de hora que se produce en primavera y otoño puede alterar de manera significativa los ritmos que están marcados en el organismo de los seres humanos. Esas modificaciones hacen mella en los ciclos circadianos de nuestro cuerpo, los cuales regulan funciones fisiológicas y conductuales fundamentales en el día a día, como son el sueño, la vigilia, el estado de alerta y, por supuesto, el de ánimo.
Cuando de adelanta o se atrasa el reloj, en este último adelantar, se produce un cambio brusco en la exposición a la luz, lo que puede provocar que los propios ritmos circadianos pierdan la coordinación que ya habían mantenido con el cambio de hora de octubre. Básicamente, al menos dos veces al año, las personas deben amoldarse a un nuevo entorno que presenta una modificación, aparentemente simple, pero que en realidad tiene muchos efectos.
Todo ello tiene que ver con la influencia que generan aquellos factores vinculados a la luz solar, a la cantidad de horas que esta se manifiesta durante un día. Con esta sincronización inevitable, muchos padecen una serie de complicaciones para adaptarse, como así apuntan los expertos. Las consecuencias más repetidas son la dificultad del concilio del sueño, la somnolencia durante el día, irritabilidad y una sensación general de desorientación en la rutina.
Desde una perspectiva más fisiológica, hay que tener en cuenta que las hormonas también se ven afectadas durante este proceso. La más damnificada suelen ser la melatonina, la cual posee la capacidad de regular el ciclo de vigilia y sueño. Por su parte, también puede afectar a los niveles de producción de la misma, lo que puede afectar, de manera muy negativa, en la calidad del sueño y en nuestro estado de ánimo.
El ánimo, algo que no se nutre de gran importancia cuando es, posiblemente, lo más importante que tienen las personas. Todos nos movemos por las emociones, y si se tiene un día repleto de impresiones positivas mejor que mejor. Por ello, hay que tener en cuenta que el cambio de luz repentina también influyen en el estado emocional. Hay quienes podrían sentirse más irascibles, otros más irritantes e, incluso, habrá gente a la que esto les genere indiferencia debido a esa mayor sensación de cansancio.
Para mitigar los efectos del cambio de hora, los expertos apuntan a que lo más recomendable es mantener unos horarios regulares, y no solo de sueño. A la vez, conviene exponerse a la luz natural durante la mañana y evitar estímulos que alteren la conciliación del sueño durante la noche. El aspecto gastronómico y físico son muy interesantes, ya que comer adecuadamente y realizar actividad física ayudará a conciliar los ritmos circadianos.