Tomás Atarama: “Los influencers juegan un rol importante para los electores jóvenes”
Los influencers pasaron de ser personajes de entretenimiento a ocupar un lugar relevante en el debate público. El doctor Tomás Atarama Rojas, profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Piura, analiza este fenómeno, sus causas e impacto en las futuras Elecciones generales que se realizarán este 12 de abril
¿Cómo describiría el papel actual de los influencers en el ecosistema político?
Su rol debe entenderse dentro de un proceso de desintermediación institucional, donde los medios y actores tradicionales pierden centralidad y nuevas figuras, como los influencers, ocupan ese espacio de conexión con la ciudadanía, especialmente con los jóvenes.
—¿Cuán grande es este impacto de cara a las elecciones generales?
En el caso peruano, este fenómeno adquiere especial relevancia si consideramos que, según la Secretaría Nacional de la Juventud (Senaju), más de 6,8 millones de jóvenes entre 18 y 29 años están habilitados para votar, lo que representa la cuarta parte del padrón electoral. Se trata de un grupo decisivo en la configuración del resultado electoral.
—¿En qué momento estas figuras de entretenimiento pasaron a ser actores con influencia política?
Este cambio responde al crecimiento de las redes sociales. Su relevancia se explica, en buena medida, por la personalización y la espectacularización. La política deja de percibirse como un ámbito estrictamente institucional para convertirse en narrativo, emocional y altamente mediatizado. Por ello, actores con visibilidad digital, y no necesariamente con formación especializada, puedan influir en decisiones electorales.
—¿Qué diferencia a un influencer político de un líder de opinión tradicional?
A diferencia del líder de opinión tradicional, cuya legitimidad se sostenía en la autoridad, la trayectoria o el conocimiento experto, el influencer construye su influjo desde la cercanía, la identificación y el engagement. En este nuevo entorno, el criterio ya no se valida únicamente por la experiencia, sino también por la capacidad de generar conexión emocional con la audiencia.
—¿Qué contenido político genera más impacto en audiencias jóvenes?
En la última investigación nacional que realizamos desde la Facultad de Comunicación, encontramos que TikTok, Instagram y YouTube son los espacios que más usan los adolescentes. Se trata de entornos donde priman los contenidos breves, visuales y emocionales.
—¿Cómo evoluciona este contenido político en la época electoral?
Otra investigación reciente nos revela que la generación y el consumo de contenido político en redes sociales tiende a intensificarse de manera drástica en los tres meses previos a las elecciones. En este escenario, el interés político se activa de manera concentrada y acelerada; por lo que los influencers, que están a la caza de tendencias, suelen abordar estos temas para no perder la atención de sus comunidades.
—¿Qué riesgos implica que actores no institucionales tengan peso en la opinión pública?
Este fenómeno plantea riesgos relevantes, entre ellos la circulación de desinformación, la falta de mecanismos de rendición de cuentas, la difusa frontera entre opinión y evidencia, y la posibilidad de que se amplifiquen sesgos o narrativas parciales. En otras palabras, estamos ante formas de influencia que no están acompañadas de una responsabilidad proporcional a su impacto; y, si una parte importante del electorado toma decisiones a partir de opiniones no expertas, el desafío no es solo comunicacional, sino formativo y social.
—¿Cuál es el principal desafío para las audiencias en este contexto electoral?
El desafío principal es fortalecer la capacidad crítica de las audiencias y fortalecer la alfabetización mediática y digital. Es fundamental que los jóvenes desarrollen herramientas para contrastar información, identificar sesgos, diferenciar entre opinión y evidencia, y para no depender de una única fuente que les ayude a formar su criterio.
—¿Los influencers informan mejor al votante joven o lo están confundiendo más?
Por un lado, facilitan el acceso a temas políticos y pueden despertar interés en audiencias tradicionalmente alejadas de estos asuntos. Por otro, la simplificación excesiva, la carga emocional y la ausencia de rigor pueden contribuir a generar interpretaciones parciales o incluso erróneas de la realidad.