Es considerada la carretera más hermosa de España y está situada en un pueblo de Asturias
En el norte de España, en pleno entorno de Cangas de Onís, se encuentra una carretera que muchos consideran una de las más impresionantes del país.
Se trata de la vía que asciende hacia los Lagos de Covadonga, un recorrido de montaña que combina curvas, desniveles y un entorno natural de enorme valor paisajístico dentro del Parque Nacional de los Picos de Europa.
Un recorrido entre curvas y panorámicas
La carretera CO-04 es una vía de montaña que serpentea durante varios kilómetros hasta alcanzar los lagos de Enol y Ercina. A lo largo del ascenso, el paisaje cambia de forma constante, bosques, praderas de alta montaña y formaciones rocosas se suceden en un entorno donde la naturaleza domina por completo.
Uno de los puntos más destacados del recorrido es el Mirador de la Reina, desde donde se obtienen vistas abiertas de los Picos de Europa e incluso, en días despejados, del mar Cantábrico.
Una carretera exigente pero accesible
Aunque no es especialmente larga, la subida presenta tramos con pendientes pronunciadas y curvas cerradas que requieren conducción atenta. Por ello, no está pensada para recorrer con prisa, sino para disfrutarla con calma, realizando paradas en los distintos miradores.
En determinadas épocas del año, el acceso está regulado para proteger el entorno natural, lo que refuerza su carácter de espacio protegido y contribuye a preservar su belleza.
Otras carreteras de España que también merece la pena recorrer
- Sa Calobra (Mallorca)
- Desfiladeros del interior peninsular
- Carreteras costeras del sur
- Puertos de montaña en el centro y norte
Una experiencia más allá de la conducción
La carretera de los Lagos de Covadonga no es solo un acceso a un destino turístico, sino un recorrido en sí mismo.
Cada curva, cada mirador y cada cambio de paisaje convierten el trayecto en una experiencia completa, donde el viaje tiene tanto valor como el lugar al que se llega.
España es un país con gran diversidad geográfica, este tipo de rutas demuestran que la mejor forma de descubrir un territorio es simplemente dejarse llevar por la carretera y no coger tantos aviones.