La historia real que cuenta ‘El cuadro robado’, sobre el hallazgo de ‘Los girasoles marchitos’ de Schiele
La película El cuadro robado (Filmin) se inspira en la historia real del hallazgo en 2005 de un cuadro que se creía perdido para siempre, destruido tras ser confiscado por los nazis como uno más de los símbolos que el régimen bautizó como “arte degenerado”.
- El cuadro era Los girasoles marchitos (Otoño verano II), pintado por el austriaco Egon Schiele en 1914, en vísperas de la Primera Guerra Mundial.
- Tras el hallazgo, la pintura fue vendida en 2006 en Christie’s por 17,2 millones de euros, doblando el precio estimado por los expertos de la casa de subastas.
En este Fact-Fiction repasamos las implicaciones históricas y artísticas de esta historia real.
Los hechos reales que muestra la película. En el filme, la trama se desencadena cuando un empleado de la casa de subastas Scottie’s —la representación de Christie’s en la película— es contactado por una abogada que le escribe para avisarle de que un joven obrero en Mulhouse, al noreste de Francia, afirma tener una pintura de Schiele colgada en la casa que acaba de comprar con una renta vitalicia.
Todo ello ocurrió de verdad. “Echamos un vistazo al cuadro y enseguida nos miramos incrédulos”, contaba Thomas Seydoux, uno de los expertos de Christie’s que fue a tasar la pintura en 2005, según recoge la nota de prensa de la casa de subastas. “No había duda de que estábamos frente a la obra maestra de Schiele. Fue una experiencia intensa, un raro momento de magia”, afirmaba. La pintura “estaba colgada en condiciones muy modestas en un pequeño apartamento”, indica.
Una crónica de Le Figaro, publicada en 2007, informó de que el equipo de Christie’s encontró la pintura “tras recibir una llamada de un abogado de provincias en su estado y marco originales, colgada en el salón de un modesto apartamento en la Francia profunda (el joven propietario compró el cuadro y la casa juntos)”. Medios locales también recogieron la noticia del hallazgo del cuadro en la casa de un trabajador de una fábrica en la región de Alsacia.
El viaje del cuadro. En la película, es uno de los especialistas de Christie’s quien narra brevemente el viaje de esta pintura, que comenzó en 1914, el año que fue pintada y exhibida por primera vez en el Salon Triennal de Bruselas.
Como relata Christie’s en su nota de prensa, Los girasoles marchitos (Otoño verano II) fue adquirido por el coleccionista austríaco Karl Grünwald, comerciante de arte, textiles y antigüedades, después de la Primera Guerra Mundial.
Grünwald contribuyó a que Egon Schiele no fuera enviado al frente al nombrarlo “artista de guerra”. Gran parte de las imágenes de guerra posteriores de Schiele provienen de este período. Los hombres se hicieron amigos y en 1917 Grünwald posó para Schiele, el resultado fue otro cuadro confiscado por los nazis y restituido a la familia en 1970.
En 1938, el año en que Hitler anexionó Austria, Grünwald, quien para entonces había reunido una colección de arte austriaco de primer nivel, huyó a Francia. Se estableció en París, donde trasladó 50 pinturas desde Austria, incluida Los girasoles marchitos.
La colección de Grünwald, también Los girasoles de Schiele, fue confiscada en Estrasburgo y vendida en subasta en 1942. Karl Grünwald escapó de la guerra, pero pasó el resto de su vida intentando recuperar su colección, hasta su muerte en noviembre de 1964. Su familia continuó con la búsqueda.
- En la película El cuadro robado, la obra de Schiele termina en la casa del obrero porque su anterior propietario era un colaborador nazi a quien se le habría entregado la pintura como compensación por su trabajo. Sin embargo, en la realidad no se conocen los detalles de cómo el cuadro llegó hasta su propietario en Francia; solo se sabe que estaba en manos de un particular desconocido.
Devuelto a la familia Grünwald. Tras el hallazgo del cuadro, los expertos de Christie’s, según indica la casa de subastas, aconsejaron al propietario de la pintura que la devolviera a los herederos de Karl Grünwald, algo que también ocurre en la película. La pintura Los girasoles marchitos fue oficialmente restituida a la familia en febrero 2005.
- “La familia trabajó durante años para localizar y reclamar los bienes familiares que fueron arrebatados injustamente bajo el régimen nazi”, explicaba un portavoz de la familia de Grünwald. “La lucha por recuperar el arte robado de nuestra familia se ha convertido en parte de nuestro legado. Como tal, continuaremos reclamando nuestros bienes”.
Subasta. Tras la repatriación del cuadro, fue puesto a subasta en 2006, donde fue adquirida por la galería neoyorquina Eykyn Maclean por 11,7 millones de libras (unos 17,2 millones de euros de la época).
El cuadro. El cuadro Los girasoles marchitos, pintado en 1914, refleja una visión sombría de la naturaleza, en contraste con los luminosos girasoles de Van Gogh, su inspiración. Egon Schiele transmite en él la fragilidad de la vida, un tema recurrente en su obra, según recoge la ficha de la subasta en Christie’s.