La huida de las petroleras deja al dueño de los oleoductos españoles en manos de grandes fondos
La huida de las petroleras del capital de la Compañía Logística de Hidrocarburos (CLH) ha dejado al dueño de los oleoductos españoles en manos de grandes fondos de inversión radicados en Luxemburgo y el estado de Delaware (EE.UU.), entre otras latitudes. Primero (marzo de 2011) se fue la canaria DISA; después (julio de 2013), la portuguesa Galp; luego le tocó el turno a Repsol (vendió su 10% el pasado septiembre) y este mes han sido Cepsa (9,5%) y BP. La británica anunció el pasado 13 de enero la venta de su 5% a un comprador no identificado (se trata de "un inversor institucional francés").