La fortaleza, según Caballero
Según el sistema métrico caballeril, la alcaldesa de Lugo, señora Méndez, se halla al frente de un gobierno «fuerte y sólido». Nada menos. Le faltó añadir una característica de orden estético: «Fuerte, sólido y con atril». Porque el atril es a la señora alcaldesa lo mismo que el corsé de ballenas a la dama del cuento de Clarín: «Es que yo sin el corsé no salgo del dormitorio».
Juzgue el lector. El grupo municipal que apoya a la señora Méndez consta de ocho concejales; ocho, de los veinticinco que forman la corporación lucense. En consecuencia, y salvo que el economista Caballero nos corrija, el apoyo a la señora Méndez no pasa del 32 por ciento de los señores consistoriales. ¿Estamos de acuerdo?
Si eso es gobierno «fuerte y sólido», no nos extrañaría que, con parecida libertad de criterio, el señor Caballero sentenciase que el gentilicio «lucensa», incluido en el trampitán de la señora Lara, cobrase carta de rectitud gramatical.
¿Fuerte y sólido? Ojala fuera cierto. Lo desearíamos tanto por la señora Lara cuanto por la ciudad de Lugo. Pero quizá venga al caso traer a la memoria los versos con que los Argensola se hacían presentes en las Lecturas de Edelvives: «¡Lástima grande / que no sea verdad tanta belleza!».