Ana Obregón desvela los trucos que utilizará para ganar «Masterchef»
Obregón presume de no haberle faltado durante 40 años. Y ahora, cuando está dispuesta a volver al trabajo, dice que tampoco le faltan oportunidades. Aún así, ha decidido participar en la cuarta edición de «Masterchef celebrity» porque le divierte mucho el formato: «Me ofrecieron una serie, pero anímicamente no me sentía preparada para interpretar un papel dramático». La semana que viene empezará el reality, que se emitirá después del verano. En las cocinas de «Masterchef» compartirá fogones con Tamara Falcó, Ana Milán o Almudena Cid, entre otros rostros famosos.
Pese a sus pocos conocimientos culinarios, Obregón quiere ganar el concurso para donar el premio a la Fundación Fero, que tiene como objetivo contribuir al desarrollo de la investigación oncológica. «Cuando volví de Nueva York, tenía la necesidad de ayudar a otras madres a través de lo que a mí me ha tocado vivir. He estado con familias que llevan tres años con sus hijos ingresados en hospitales. Esas madres son heroínas», aseguró. Por eso, la actriz empieza hoy con un curso intensivo de cocina para poder defenderse en «Masterchef» y poco a poco ir aprendiendo. «Voy a aprender a pelar cebollas», dijo entre risas. Su hijo Álex, en este sentido, es como ella: «Hace huevos, cuece pasta... hacemos cocina de supervivencia». «Soy la peor cocinera del mundo. Me encanta zampar, soy muy comilona, pero me he dedicado toda la vida a trabajar y he sido madre y padre a la vez, y nunca he cocinado demasiado», explicó.
Un truco digestivo
Aunque, siendo bióloga, sí que sabe lo que hay que comer y las propiedades que tiene cada alimento, algo que le servirá para equilibrar los platos que vaya a cocinar. «Mi especialidad son los huevos revueltos, estos meses en Nueva York, que he cocinado yo, Álex y yo no comíamos otra cosa», apuntó. Y añadió: «Tengo que ponerme las pilas. El otro día me hablaban de saber cocinar un fumet y no sabía ni lo que era». El pasado domingo, intentó debutar con otro plato que no fueran huevos revueltos por el día de la madre y al final terminaron comiendo en un restaurante. La intención es lo que cuenta y Obregón tiene mucha. Por si acaso, intentará cuidar a Pepe Rodríguez, Samantha Vallejo-Nágera y Jordi Cruz: «Les llevaré omeoprazol para que se lo tomen antes de probar mis platos».
A Obregón ánimo no le falta. Con todo lo que ha tenido que pasar los últimos meses, ha aprendido a relativizarlo todo. «En enfermedades como la de mi hijo, a parte del tratamiento, el ánimo y la actitud es el 80 por ciento», apostilló. Su hijo le ha dado «una lección de fortaleza enorme»: «Hemos sido espejos el uno para el otro, él estaba animado y me lo contagiaba, o al revés».