Barça
Al parecer, el secesionismo ya habría pactado el nombre de su candidato. La maniobra, el candidato y los padrinos: Joan Laporta cedería la antorcha presidencial independentista a Víctor Font con la aquiescencia de la flor y nata nacionalista encabezada por Carles Puigdemont y el socio Jaume Roures. O lo que es lo mismo, la candidatura de Víctor Font sería la de Junts, Mediapro, TV3, RAC1, Catalunya Ràdio y la prensa -generalista, deportiva, papel y digital- del Régimen con la cual, por cierto, el candidato in pectore tiene/ha tenido alguna relación de carácter empresarial. Así, de esta manera -ríanse ustedes de la murga del minuto 17:14 en el Camp Nou, de las pancartas y cánticos independentistas y de los comunicados procesistas enmascarados que publica la actual directiva-, el Barça pasaría a ser un peón más del desafío independentista ahora en estado de hibernación. La misión del club, convertido en embajador plenipotenciario de la causa secesionista: evangelizar a propios y extraños, internacionalizar el «proceso», revelar la represión que padecería el «pueblo» de Cataluña, y reclutar apoyos aquí y allá. Con un presidente independentista, el Barça -el socio- marcará un gol en propia puerta. Otra víctima del «proceso».